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Restaurante Les Maduixes en Valencia
Restaurante Les Maduixes
País:
España
Provincia:
Localidad:
Dirección:
Cód. Postal:
Tipo de cocina:

Añadir vino por copa

Precio desde:
15,00 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra:
Domingos y noches de lunes a jueves
Nota de cata PRECIO MEDIO:
25 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
5.7
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
4.5
Comida COMIDA
6.6
Precio medio entorno ENTORNO
5.4
RCP CALIDAD-PRECIO
5.7
crema
hummus
croquetas
regañá
moussaka
postre
Tabla de patés vegetales en restaurante Les Maduixes
Restaurante Les Maduixes
Opiniones de Les Maduixes
OPINIONES
11

Pues regresé una semana mas tarde, este sábado 13 diciembre, y sigo considerándolo muy recomendable. Me quedé con ganas de probar un valencianisimo ARROS, FESOLS i NAPS que no tienen en carta, una autentica lastima. Espero que lo incluyan. Menú Degustacion a 28 eur. + bebida. 

Conocí este restaurante hace unos 30 años, no estuvo mal pero no volví. Esta vez reservé aquí por que no pude reservar en otro sitio de cocina tradicional (soy omnívoro), reservé por que a la calle llegan buenos olores de la cocina y también por que tiene un solete en la guia Repsol. Ante una carta que no entendíamos optamos por el Menú Degustación, no recuerdo lo que comí pero todo estaba muy bueno, incluso los reticentes de la familia salieron satisfechos. Las niñas bebieron agua, otros cerveza sin alcohol y yo probé la .... campucha(?), no recuerdo el nombre. Con este tipo de comida no me llama el ni el vino ni la cerveza. Sobre el local ya lo han dicho todo, sobre el servicio y la cubertería también, yo repito que comí muy bien: unos sabores y una presentación a la altura de buenos restaurantes. Y el precio muy ajustado: pagué 193 eur, 6 pax. Volveré. 

Con más de 30 años abierto ha pasado de malas críticas anteriores en Verema a estar ahora con un Solete Repsol, así que era cuestión de conocer a ciencia propia aunque cueste aparcar por la zona: toca visita a un local sin mesas exteriores, con la cocina al fondo y un poco en alto; las mesas algo estrechas y con mantel individual, distribuidas en un comedor cuadrangular con alguna columna de por medio; sillas no muy cómodas. Coas desconozco, vajilla y cubiertos que cumplen sin destacar.

La decoración del local es cálida en tonos pastel y te hace sentir como en el comedor de una casa grande, tiene además dos puertas, una para aseos y otra donde están los vinos a modo de pequeñas habitaciones; hay muebles que podrían estar en una casa y hasta un perchero para el invierno; algunos libros plantas y cuadros... Una leve música de fondo y una amabilidad en el servicio de sala por la que parece la encargada te hacen sentir muy cómodo. Un ayudante multilingüe en sala y 2 en cocina completan el personal. La sala se quedó un poco menos de la mitad del aforo en este servicio..

La carta de bebidas es doble: por un lado los vinos sin muchas opciones pero casi todas interesantes aunque por copas solo dispone de  un tinto y blanco valencianos también bastante fuera de lo habitual y con precios que no llegan a x 2. La otra carta es la de bebidas y encuentras algunas cervezas nada habituales y ahí me quedé con Plankestettener Spezial doble malta ecológica que se mantuvo bien con la comida vegetariana que sirve el local. Vi servir agua de la casa filtrada a demanda de los clientes.

Me ofrecen la opción del menú del día (18€) a elegir entre 3 primeros, 3 segundos y 3 postres, pero había visto que viernes y sábados tienen opción de menú degustación (28€ y en ticket pone menú noche) y aunque no hay carta me lo comentan a pie de mesa tras consulta en cocina y me gusta la idea; los entrantes van todos, el principal y el postre se eligen entre 3 opciones cada uno. Hoy tocaba:

. hummus de boniato: en un pequeño cuenco con unas galletitas crunch acompañando; el hummus perfecto de textura sin ningún grumo y es interesante salirse del garbanzo habitual.

. crema de remolacha ecológica con zanahoria y coliflor: una crema tibia que parece filtrada porque la textura es ligera y elegante en contraste con lo llamativo del color; unas gotas de aceite aportan la grasa que no se espera en otros platos. Sobresaliente.

. croquetas de berenjena con parmesano y albahaca: un par de croquetas con la textura y consistencia sería mejor llamarle albóndiga redonda; aparte de esa melosidad que se desmocha al cogerla, bien de sabor aunque la salsa de pimiento que lleva en la base con un ligero picante se apodera mucho. Yo le pondría menos base de salsa (más tipo pegotito de alioli en la croqueta de chipirones).

. regañá con hummus de berenjena ahumada y tomate seco con tomate al horno y cebolla caramelizada más aguacate troceado; la regañá (en formato de coca delgada) tiene textura consistente y crujiente pero como era de esperar acaba sucumbiendo si lo intentas comer a bocados. Muy completa la carga de producto que lleva y todos los ingredientes bien armonizados; aquí la grada está en el aguacate: grasa vegetal.

. moussaka: un clásico de los locales vegetarianos. Llegó recién extraída del horno (la cocina prepara más rápido que yo como, y eso ya es difícil), tanto que hubo que esperar para poder disfrutarla, en buena ración. Buena mezcla de verduras (otra vez berenjena), bien cocinadas todas pero le falta un poco de punch, de esas especias que los griegos y turcos saben manejar bien; por encima una bolognesa vegetal para juntar ese maiz, esos guisantes....

. cremoso de leche de coco, vainilla y azafrán con compota de manzana: la compota está ligera y junto a un poco de natilla veganas (sin huevo) con unos toque de galleta triturada que aporta cambio de textura; decorada con una frambuesa que aporta acidez al plato. Menos dulce de lo que aparenta.

No soy de locales vegetarianos, no por nada sino porque se autolimitan; cierto que aquí eso sirve para lanzar imaginación, y con una buena base de cocina, da un resultado notable. Directo al top 3 de los vegetarianos en la ciudad.

  • crema

    crema

  • hummus

    hummus

  • croquetas

    croquetas

  • regañá

    regañá

  • moussaka

    moussaka

  • postre

    postre

Había probado al cocina de este restaurante en par de caterings anteriormente, pero no había estado nunca en el local. Decoración sencilla, con un punto colonial que logra transmitir cierta calma, acompañada de un servicio atento, amable y pausado, hacen que te sientas bien. Buena distribución de las mesas que hace que te sientas a gusto, sobre todo cuando se llenó el local y en ningún momento tuvimos la impresión de agobio.
Cocina vegetariana que, junto con Copenhagen, me parece la oferta más interesante de la ciudad. Por cierto, ayer viernes noche ambos llenos hasta la bandera.
Es una cocina sencilla pero bien elaborada y con ciertos detalles en las presentaciones de los platos.
Tomamos al centro una escalivada, buena pero sin más, y una tabla de patés vegetales. Tres patés, uno tipo humus de garbanzo, otro de aceitunas negras, tipo tapenade, y por último un paté de una especie de pericana, bastante buena. A excepción de este último, la propuesta no es muy original pero estaban muy bueno.
De segundos compartí un cous-cous vegetal con seitán muy rico, con un punto picante que me encantó y un plato que no pude terminar, por lo abundante de la ración. El cous-cous es un plato sencillo de preparar y no menos sencillo de arruinar, y este estaba realmente bueno.
El otro plato principal fue un pastel de puerros y queso gorgonzola. Una especie de quiche, menos jugosa pero de sabor más potente.
De postre tomamos un tiramisú muy ligero que remató una cena sencilla pero bien elaborada. En la cocina vegetariana se debe tener mucha imaginación y darle a cada plato un toque distintivo para no resultar monótona, máxime si el cliente no es vegetariano. En mi opinión este restaurante consigue hacerte olvidar que estás en un vegetariano y disfrutas de la cocina.
La carta de vinos sorprende por su variedad, con algunos vinos ecológicos, por aquello de hacer más "vegetariano" el local y referencias muy interesantes para este tipo de cocina. Copas sencillas y servicio atento pero no esmerado en el tema del vino.
Fuimos a cenar con un amigo vegetariano, la verdad, pero no dudaremos en volver, pues merece la pena.

Pese a ser fin de semana y estar a tope, se conviritio en un sitio tranquilo. No permiten fumar. La decoración es un poco extraña con predominancia de muebles todos blancos. Copas y manteleria sencillitas.
Se trata de un restaurante vegetariano, ojito con los vegetarianos mas estrictos, porque utilizan lacteos en muchos platos. Respecto a la comida, probamos una ensalada con frutos secos muy flojita y con escaso aliño, quizas hubiera ganado algo con más aliño. Unas croquetas de setas muy buenas, y una escalibada coronada por una rodaja de queso de cabra y un poco de pesto.Los dos ultimos platos estabas bien, el primero muy flojo

Como platos principales pedimos:

-Arroz basmati con almendras y setas, no estaba mal, aunque se acaba haciendo pesado
-Pastel de puerros. No gustó nada.
-Canelones de setas, segun la gente el mejor plato de todos
-Hojaldre de verduras, bueno

No tomamos vino.Precio con agua, cervezas, cafe y con varios postres de una especie de bizcocho de chocolate, que no resaltó nada.

En definitiva, como conclusión un vegetariano para salir del paso.Creo que ningun plato termina destacando

Quizá habíamos creado demasiadas expectativas (mi pareja y yo) frente a este restaurante, pero la verdad es que nos decepcionó. Fuimos a carta. Recuerdo una crema de verduras medianamente bien resuelta, sin estridencias, una ensalada normalita con rábano y una salsa que sí tenía un toque especial, pero que puesto que no estaba bien mezclada se quedó toda abajo, y no la descubrimos hasta el final, y una lasaña de verduras también muy normal. Los postres, completamente olvidados. El servicio del vino no existe, te lo dejan en la mesa y ya te arreglas tú. La decoración intenta ser original pero no acaba de conseguirlo. El ambiente, en general, es como a medio camino. No sé cómo explicarlo. Ah, y el local es ruidoso.

No está mal, pero tampoco volveré.

La primera vez que visitaba este restaurante del que habían dicho que era de los mejores vegetarianos de Valencia. Optamos por un menú de mediodía compuesto por 3 platos y postre a 15 euros, en mi caso una más que típica ensalada base de lechuga, cebolleta, rábano y poco más, una crema muy floja de calabacín y una aceptable fideuá de algas, con los fideos algo pasados de cocción, para rematar una tarta de requesón y ciruelas buena. Quizás si hubieramos pedido platos de la carta la cosa hubiera mejorado un poco, pero vamos pienso que un buen restaurante debe tener un buen menú, no me sirve que tengas que pedir de la carta para ver la calidad real de un restaurante. Servicio pésimo en el que los camareros parecían que estaban enfadados contigo.

Este quizás sea uno de los mejores vegetarianos que he visitado, y sin duda en valencia de los que mejor calidad pueden esperarse, la decoración del local destaca por una conjunción de la claridad con tonos que matizan y priorizan la mesa, pese a que una renovación seria bien acogida.
La carta como denominador común de los vegetarianos que he visitado, queda más bien corta, aunque el local intenta reforzarla con incorporaciones temporales que sorprenden gratamente, en especial los entrantes. Destaco los patés vegetales y la sensación de disfrutar comida casera, cuidada, esmerada en su preparación y presentación. Su éxito queda patente por el simple detalle que es muy difícil encontrar mesa si no se ha reservado previamente, aunque con los horarios trasnochados he acudido a horas tempranas para lo tradicional en España y he podido obtener mesa.
El servicio es bueno, aunque en ocasiones puede verse que se desborda cuando el local esta lleno, lo que no llega a perjudicar el servicio y la atención al cliente es muy buena.
La carta de vinos queda algo corta para lo que se puede esperar, pero si es contundente en cuando a denominaciones de origen y cosechas bien seleccionadas, el comensal puede disfrutar de un buen vino aunque quizás no servido en su forma más excelente.
La relación calidad precio es aceptable, se puede ajustar a distintas carteras, el precio variará en consonancia con la selección de la carta y la importancia que se le otorgue a un buen vino.
Visita muy recomendable

Les Maduixes es un restaurante muy recomendable y una opción sana. Conviene reservar o bien acudir pronto, ya que el local no es muy grande.

Excelente restaurante vegetariano con una decoración algo clásica. Cocina "casera" bien elaborada y atractiva. Servicio del vino casi inexistente con copas flojitas. El servicio de sala resulta cercano y agradable. Muy buen RCP.

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