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Restaurante Borda Berri en Hueto Arriba
Restaurante Borda Berri
País:
España
Provincia:
Localidad:
Dirección:
Cód. Postal:

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Añadir vino por copa

Precio desde:
46,00 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra:
Lunes
Nota de cata PRECIO MEDIO:
51 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
7.0
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
7.0
Comida COMIDA
7.0
Precio medio entorno ENTORNO
7.4
RCP CALIDAD-PRECIO
6.5
Opiniones de Borda Berri
OPINIONES
4

Hace tiempo que un buen amigo me viene recomendando la visita a este restaurante y además es una persona de la que me fío al cien por cien en asuntos gastronómicos. El ya ha estado aquí varias veces y se que no me voy a arrepentir. Asi que después de reservar una mesa, allí que nos dirigimos, no sin antes tomar un par de notas sobre el camino a seguir, que me conozco y soy capaz de terminar en Burgos.
Nada más llegar, como ocurre con muchos de estos pequeños pueblos, lo primero que destaca es su altísima iglesia y en la punta, como no puede ser de otro modo, vemos a la cigüeña en su nido.
A pocos metros encontramos el restaurante, llama la atención la terraza exterior con la decoración un tanto “Gaudiana” con sus baldosines coloreados.
Entramos al amplio bar y al momento nos pasan a un pequeño pero acogedor comedor que me ha parecido precioso. Se ve enseguida lo que ha sido en otros tiempos, aún mantienen el pesebre de piedra con sus argollas para el ganado.
Mesas de correcto tamaño y bien vestidas, las “copas.-vasos” de vino, que no tienen pie ni tallo, pero que cumplen estupendamente su cometido. Eso sí, no son para manos demasiado pequeñas. Una “pequeña” pega que a mi entender deberían subsanar de algún modo: para acceder a los baños, los clientes del bar tienen que cruzar el comedor. Yo estaba mosca viendo pasar a la gente, pensaba que el cocinero tenía muchos amigos. 
Allí que se nos presenta la camarera para dejarnos las cartas y cantarnos algunas cosas que tienen fuera de ella.
Cada vez me dejo más guiar por ellos, prefiero entablar una pequeña conversación y comentarles mis gustos y si les parece bien mi elección.
Pocas dudas hemos tenido pues además íbamos “predestinados” a por algo muy en concreto.
Para beber y dentro de su corta carta pero suficiente para mi, elegimos un blanco que no he probado y que veo que tiene, asi como el resto de vinos, un precio bastante ajustado.
Un Louis Latour. Grand Ardeche. Chardonnay 2011.
Es un vino brillante, con buena nariz, no excesivamente frutal, muy fácil de beber, con una acidez más que correcta. Otro más a la cuenta, me ha gustado mucho. La única pega ha sido que ha salido excesivamente frío pero dejándolo al aire ha ido ganando un poco de temperatura y así mismo ha ganado mucho en sabor. 15 euros han tenido la culpa. Me parece muy buen precio.
Para abrir boca, un par de panes rústicos muy ricos, un aperitivo en forma de una pequeña tosta de pudding de cabracho y un aceite de Rioja Alavesa, concretamente un Rivo de Moreta, un oliva virgen extra que está impresionante.
Comenzamos para compartir y emplatado individualmente con un tataki de atún rojo con ajoblanco. Esto siempre está rico. No es el mejor que he comido pero es un plato que me apasiona. Me repetiré hasta la saciedad hablando de él. Esto es mejor que el solomillo, que el jamón, que las angulas. Es placer de dioses.
De segundo y nuevamente repartido en dos platos, unas alcachofas con jugo de ibérico. La verdad es que son naturales, sin duda alguna. Las hojas exteriores un tanto duras, cosa más que lógica pero el corazón está de muerte. Rico. Quizás un poquito más de sal hubiese sido un buen remate.
Con la recomendación de Josean, hemos pedido un rape a la parrilla para los dos. Aquí ya hemos llegado a la conclusión de que la trabajan de cine.
Una buena pieza de pescado. Una pena que la foto del pez entero no haya salido bien. Bañado en un aceite suave, con sus ajos tostaditos pero comestibles totalmente. El punto del pescado es exacto. Ni un segundo más ni uno menos.
Carne que se deshace y con excelente sabor. Nos lo reparte en un primer lugar y dejamos la mitad para emplatarla nosotros mismos.
Estupenda ración para cada uno y además con el jugo en tal cantidad que puedes ir bañando el pescado constantemente y así mejorar aún su jugosidad.
Un sobresaliente para este plato. He untado todo el pan que quedaba y si uno fuese un “flaco” afortunado, hubiese pedido más pan. Merecía la pena.
No llegamos con demasiada hambre a los postres pero hay que probar alguno. Nos aparece con la carta pero le pregunto si hay algo de casa. Nos dice que una tarta de hojaldre con mango y chocolate líquido.
Insiste en que veamos la carta por si preferimos elegir otra cosa pero no, si es de casa será que está rica. Pues aunque pedimos una ración para compartir, nos la emplatan individualmente y la verdad es que aquello tiene que ser una ración para cada uno. En la factura sólo han cobrado una.
Mi amiga dice que a ella no le van mucho los postres y que igual me pasa el suyo. Me río yo de la que no gusta de postres. Empieza a lo “tonto” y justo cuando da el último bocado le digo yo lo de: menos mal que……. Si en el fondo somos todos unos golosones. Rico postre que el chocolate hace más goloso aún. Nos ha gustado, sin duda.
Tengo yo ya en el pensamiento esa terraza y el cigarrito, así que les decimos que los cafés nos los tomaremos en la calle.
Allí que nos vamos, con unas vistas preciosas a esos campos de cereal que ahora mismo están de un inmejorable verdor, nos tomamos dos riquísimos cortaos y yo, como no puede ser de otro modo, una copita de un rico PX que me permite enjuagarme la boca varias veces seguidas. Esto sí que es un “vicio”.
Pues gracias Josean, tu recomendación ha sido perfecta. Incluso creo que me ha gustado más aún que a ti. Ya sabes que soy menos "exigente"
Para ver las fotos: http://gastiondo.blogspot.com.es/

Pues como no hay dos sin tres aquí estamos otra vez en este encantador asador ubicado en las faldas de la Sierra de Badaya, a poco más de 15 minutos en coche de Vitoria. No estaba prevista la visita, pero se nos ocurrió acercarnos al ver que los tres primeros sitios a los que llamamos estaban completos (hay días que la crisis parece una invención). Por cierto, cuando llegamos nosotros estábamos casi solos, pero a la media hora el comedor acabó llenándose.

Mientras hojeábamos la carta no sirvieron un aceite de la variedad Arróniz acompañado de un par de panes diferentes y que fue un excelente comienzo de esta comida dominical. Finalmente nos decidimos por los siguientes platos para compartir entre dos adultos, si bien mis dos hijas también nos echaron una mano:
- Tataki de atún (13,8€): se presenta acompañado de una ligera salsita de ali-oli y estaba bueno, aunque sin llegar a entusiasmar.
- Pimientos del cristal (12,7€): esta variedad de pimiento, tan fino y delicado, es posiblemente la más gourmet de todas. Nos los pusieron confitados en aceite y ajo, y sazonados con flor de sal. Una delicia.

De segundo yo pedí unas Alubias pintas alavesas con sus sacramentos (14€), que estaban muy buenas, con un caldo bien espesito y acompañadas en plato adjunto por sus respectivos sacramentos: morcilla, chorizo, panceta, costilla y berza. Hacía tiempo que no comía alubias (en casa no les gustan), así que no podía dejar pasar la oportunidad.

Por mi parte mi mujer solicitó un Rape a la parrilla (32€) para compartir con una de mis hijas (la otra pidió unas carrilleras al vino tinto, que, la verdad, estaban muy buenas). Puedo certificar que el pescado estaba excelente, pues en este local trabajan con materia prima de calidad y tienen buena mano con las brasas.

Como postres compartí con mi mujer los siguientes:
- Helado de Idiazabal con intxaursaltsa (5,8€): me gustan los helados de queso con sabor pronunciado, pero sin que le falte la golosidad mínima que creo debe tener un postre. En este caso no la tenía, así que no me convenció.
- Torrija caramelizada con helado de cacahuetes (6€): buena la torrija y algo menos el helado.

Para beber elegimos un excelente La Rioja Alta Gran Reserva 904 2001 (30€), servido en unas copas que por carecer de pie entrarían más en la categoría de vasos, aunque a decir verdad no impiden el disfrute del vino. Su carta es reducida, con muy buenos precios y alguna cosita interesante.

Para terminar nos tomamos un par de ricos cafés solos en la terraza, que ofrece excelentes vistas a la cercana Sierra de Badaya y la Llanada Alavesa. Aunque no corre prisa ninguna, seguro que volveremos, haciendo bueno el dicho que dice que no hay tres sin cuatro.

Como el local ya ha sido descrito anteriormente, paso a relatar lo que ha dado de sí esta segunda visita a este interesante restaurante. Tomamos el denominado Menú de invierno, que sirven de martes a viernes con reserva, a un precio de 35€+iva.
- Carpaccio de venado, virutas de foie y polvo de maiz: nada especial
- Ensalada de secreto ibérico escabechado, pera y pasas: acertada combinación de sabores
- Rissotto de hongos y piñones: buen sabor, pero el arroz estaba escesivamente cocido
- Pulpo a la brasa, mazapan de pimentón y helado de albariño: original puesta en escena del pulpo a feira. De lo mejor de la comida.
- Ogi-z: es un plato de panceta confitada acompañado de un brick de morcilla y un "bombón" relleno de berza, creo recordar. El nombre le viene de un juego de palabras: ogi es pan en euskera, por lo que ogi-z sería panceta. El resultado es muy bueno, prueba de ello es que con este plato consiguieron la segunda plaza en un reciente concurso provincial de cazuelitas.
- Pastel de turrón de chocolate: me dejó indiferente
- Tarta de queso invertida: junto con el anterior postre, lo más flojo de la comida.
En resumen, un menú con altibajos, pero con algunos platos estimables. Respecto al vino, de su corta carta elegimos un Txomin Etxaniz 2010 y un Hacienda Monasterio 2005, que acompañaron muy bien la comida. La pena es que, por un absurdo capricho, el recipiente en el que sirven no es exactamente una copa, sino un vaso con forma de ésta. Volveremos en otra ocasión, pues por lo pagado dificilmente se puede papear mejor.

En el pueblecito de Hueto Arriba, a tan sólo unos minutos en coche de la capital alavesa, se ubica este interesante asador, que ofrece además una de las mejores barras de pintxos de toda la provincia (ha ganado la edición de 2010 de este concurso). El local es de piedra con vigas a la vista y cuenta con un amplio bar para los pintxos, un comedor, que era la antigua cuadra de la casa, y una terraza para los meses de verano con inmejorables vistas al campo y a la sierra de Badaya. La carta es muy amplia, pero su especialidad son los pescados y carnes a la parrilla y la cocina de temporada con toques de autor. Pedimos para compartir lo siguiente:
-Rissoto de hongos con langostinos y teja de idiazabal: buen sabor, pero carente de la cremosidad esperable en un rissoto (13,20€).
-Pochas con txipirones: muy buenas, a pesar de estar algo sosas (14,40€)
-Taco de bacalao, esencia de humo y fideos de sidra (15,80€): muy bueno, aunque hubiera sido deseable con confitado más corto del bacalao
-Chuletón de vaca: tierna y de buen sabor, aunque no es la del Sagartoki, ni la del Zaldua, el Epeleta o el Etxebarri, paraisos de este producto (39€).
-Helado de queso idiazabal con intxaursalsa: muy buen postre (5,2€)
-Canutillos de chocolate con mousse de arroz con leche: rico sin más (5,4€)
-Goxua: típico postre alavés muy elaborado (5€)
-Finca Coronado 2001, un excelente tinto manchego que acompañó muy bien algunas de las cosas que comimos (17,80€)
Carta de vinos con los típicos riojas, pero con representación, aunque testimonial en algunos casos, de otras denominaciones de origen. Incluyen varios champanes. Los precios de la carta de vinos son muy ajustados. Las copas carecen tanto de fuste como de pie, es decir, son vasos con forma de copa de burdeos, lo que no facilita disfrutar del vino, pero tampoco lo impide (hay que agitar la "copa" cogiéndola por el balón).
La sala es atendida por tres camareras de trato cercano y agradable.

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