Llevaba tiempo queriendo ir, y al final se presento la ocasión un Lunes a cenar. Increíble, estaba lleno y doblando servicio. Conocíamos a uno de los cocineros, Agustin, nos pusimos en sus manos y casi probamos toda la carta, un festival. Personalmente soy un poco clásica en cuanto a la comida japonesa, dónde esté un buen toro... pero los nigiris estaban buenísimos y el tartar de toro espectacular. Lo único que casi consigue arruinarme la cena fue un maki de tuetano... demasiado para mi.
A pesar de como he dicho haber probado la mayor parte de la carta, el precio me pareció un poquito alto, pero bueno, es lo que tienen los restaurantes tan afamados.
Me gustó, pero no me encantó. Buena experiencia, pero no se si repetiré, quizás para probar el del Wellington.
Tenía ganas de visitar kabuki y no decepcionó en absoluto. Bonito local, estaba lleno y había animación, nada de ambiente estirado. Se agradece.
Queríamos ir probando cosillas y optamos por las sugerencias del cocinero. A saber :
- usuzukuri de vieira
- tartar de toro y angulas
- ostras
- usuzukuri de trufa
- nigiris de toro, de carabinero, huevo de codorniz, pez mantequilla, anguila, hamburguesa de kobe y alguno más.
- costillar de kobe
- texturas de chocolate
- helado y gelatina de yuzu
¿ A destacar ? La anguila, las vieiras, el carabinero, el helado de yuzu, buffff, difícil establecer un ranking. Botellita de Ossian para acompañar. Y tres horas y media de homenaje.
Lo dicho, tremendo. Por cierto, el que se decida por un menú similar ya puede ser de buen diente porque resulta abundante.
Cena para dos en la barra. Local lleno y terraza a medias. Cenamos en la barra??, prefiero la del 99 sushi, pero bien. Nos pusimos en manos de Mario y no nos defraudó, y no paró de sacarnos hasta que no nos vió hartos. En general todo muy bien con un producto muy bueno. Para beber dos cervezas niponas, que resultan que todas se hacen en la República Checa, un Champagne que nos recomendo encarecidamente la somelier y que luego nos endureció la cuenta, y dos copas de vino con el plato final de carne. El servicio bien. La factura final se disparó con los casi 90€ del Champagne, pero fué un detalle que no ensombreció mucho. Volveremos pero la próxima el Champagne lo elijo yo.
Visito Kabuki asiduamente ( 1 vez cada 1-2 meses) desde hace al menos 5 años. En ninguna ocasión me ha defraudado lo más mínimo. Es garantía de satisfacción. Estuve hace una semana cenando y a los ya habituales (sushi, sashimi moriawase, toro, niguiris variados... etc) se sumó un nuevo plato en sustitución del niguiri de ostra: Niguiri de Carabinero. Si señor, preparada hasta la cabeza, con un sabor a mar impresionante. Sin duda el éxito se basa en la calidad de la materia prima ( no menosprecio el arte de Ricardo y sus pupilos, que también es importante ).
En definitiva un clásico de lo mejor. Carta de vinos reformada y ampliada con inclusión para mi sorpresa y deleite de Champagne de pequeños productores.
Nos sentaron en la barra, por mi encantado, pero me hubiera gustado disfrutar de la visión del pescado fresco y de las manos de los artesanos trabajandolo. solo se veía un huequecito con unos boles de cositas preparadas.
El restaurante estaba abarrotado. De aperitivo, un poco de bonito con salsa de soja y algo dulce (parecia migas de atun de bote con salsa de soja y algo dulce) un poco triste, A esto le acompañaba un caldito de marisco en un vasito que para el dia que hacia se agradeció. Por lo demas todo correctisimo, sashimi de pescados, niguiris de anguila,brochetas de pollo terillaki y foie a la plancha con chutney de mango casero y gelatina de violetas. Una botella de champagne Billecart Salmon Brut y dos postres pequeñitos, pero muy ricos: sorbete de yuzu con fresas y algo mas que no recuerdo.
volveria sin ninguna duda, creo que hay muchas cosas para probar.
Perdonen el error.
En mi mensaje anterior quería referirme a Kabuki Wellington. Ya está cambiado
Sin entender demasiado de comida japonesa, me pareció estupendo. Las hamburguesitas de Kobe se deshacen en la boca, y uno cierra hasta los ojos. El servicio de vinos por copas, cortito, en variedad y cantidad.
Ya he ido 4 veces a cenar a Kabuki y cada día me sorprendo más. Desde los platos japoneses de concepción clásica a las nuevas propuestas de cocina fusión o la comida exótica (aun quedan en mi recuerdo las carnes crudas de bisonte, antílope o alce, el huevo de codorniz con arroz, el rodaballo con patata morada francesa y mojo verde, el maguro picante, etc.)
Si uno no se pasa con las extravagancias puede estar en torno a los 40 euros sin vino.
La bodega es apañada y adecuada (aunque a mi juicio le sobran muchos tintos que no van con esta comida, pero ya se sabe lo que gusta al personal). Tienen varios cavas y champagnes y algunas buenas muestras de rieslings alsacianos y alemanes y algún vino austriaco (lo cual no suele ser común en Madrid). El precio del vino suele ser elevado en las botellas de moda y vinos españoles, correcto en general y con algunas joyas escondidas a precio excelente.
No creo que se coma de manera más original en esta ciudad por este precio. Imprescindible para los paladares en busca de experiencias.
Excelente restaurante japonés (el mejor que he probado en España). Mesas juntas y ambiente algo ruidoso. Primerísimas calidades de materia prima. Maguro picante, sushi de huevos de codorniz con trufas, pez mantequilla con trufas, sashimi de Toro (Atun), erizo (explosión de mar), tataki de atún todo excelente. 3 personas comiendo con cerveza 70 euros/pax. Ojo con los gin tonics a 12 euros cada uno, pero repito, el mejor de madrid a varios cuerpos del segundo. Volveré sin duda
Restaurante de comida japonesa-fusion imprescindible. Espectacular el sushi de pez mantequilla con trufa o el de huevo frito de codorniz. Sashimis increibles y utilizacion de pescados poco corrientes en un japones como el salmonete, la sardina o la caballa. Otros platos como las tempuras flojean un poco dentro del altisimo nivel de casi todo. Fantastico buey del valle del Esla a la plancha, en tacos y con una presentacion minimalista acompañado de unos boletus salteados, sencillamente impresionante.
El servicio en general correcto y discreto. El servicio del vino en esa misma linea, copas aceptables, vinos a temperatura correcta y una carta que si no es muy extensa si tiene algunas referencias de las que te alegran la vista: Vinya la Calma, Belondrade, Cesar Principe.. con precios no demasiado exagerados.
Local pequeño sin mucha separacion entre mesas que a veces puede resultar algo agobiante, pero en conjunto comodo y acogedor. imprescindible reservar.
Hoy por hoy el mejor japones de Madrid sin duda, algo caro pero merece la pena.
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