Con buenas y antiguas valoraciones en Verema, se convierte en un buen lugar para ir a comer en la visita a la zona sur de la isla. El local que Google Maps te marea porque está en alto de la calle que te manda ir, aunque las banderas piratas te lo delatan.
Tiene una preciosa y amplia terraza con vistas al mar (casi como en una cubierta de barco) y un comedor interior. Dia pobre en comensales lo que hace un servicio casi personalizado y una rapidez de cocina inusitada. Mesas con manteles individuales con cubiertos vajilla y copas cumplidores.
La carta de bebidas dispone de bastantes opciones y a precios aceptables en los vinos. Tomamos 2 cañas de presión buenas (Amstel), un agua mineral grande de Solan de Cabres y Marqués de Vinhoja blanco un vino vegano sin D.O. muy sencillo.
La carta de comidas tiene una especial presencia de arroces, pescados y langosta. Nos decidimos por entrantes compartidos y de principal una caldereta más los postres; y quedó así:
. mousse de queso y tostaditas por cortesía de la casa; dijo que era de queso azul pero ni color ni sabor lo corroboró. Se agradece y punto.
. pescado frito: con patatas fritas y salsa tártara, servido al modo fish & chips en su mesura de papel; se quedó algo corta la ración siendo cuatro comensales. El pescado es un pescado local de buena calidad y textura llamado "mollera". Notable alto.
. gambas en tempura: 6 piezas de mjuy buen tamaño, ligero rebozado y perfecta elaboración. Sobresalientes.
. caldereta de rape a la menorquina x 4: con gambas, calamar y mejillones en el caldo más el pescado. Muy sabrosa, ración abundante que se sirve de forma individual (sin caldero y por tanto no repetible), ligero toque con salsa de soja. Sobresaliente.
. leche frita: con azúcar y canela. Referida como notable.
. tarta de manzana: con helado de vainilla y macadamia. Referida como notable.
. crêpes suzette: bien preparados y nada secos. Notable alto.
. tarta fantástica: no recuerdo su composición, pero gustó.
Todas las presentaciones buenas y todas con nata (no chantilly) que al menos no molesta.
Algún café y un rato de sobremesa con tan bonita panorámica para coger fuerzas y seguir la visita a la isla.
caldereta
tempura
pescado frito
aperitivo
local
vistas
Lástima que lo visite la última noche. David se porto de 10, incluso cuando no me aclaraba para llegar al local por mucho que me empeñe (si yo) en cambiarle la ubicación al restaurante.
Tras llegar y presentarnos como los famosos que no encontrábamos el lugar, pedimos:
De beber agua y Gran Bazán (creo recordar que estaba alrededor de 17€)
En las viandas fueron:
- El risoto negro de calamar y gambitas.
- tartar de bonito
- tempera de verduras
- Sorbete de mojito
Si tuviera que quedarme con el algo de la comida, sin duda el risoto.
Pero creo que el recuerdo que te llevas del local es que sales con un amigo. David se curro toda la cena y después de esta se sentó con mostros un buen rato de charreta explicándonos como se enamoro de la isla en la cual vive medio año y el otro medio en Madrid.
Espectacular terraza con vista a la costa sur menorquina. Comimos mejillones de roca al vapor (excelentes), un rissoto de gambas y calamar con su tinta negra como no habíamos probado nunca en el que se notaban todos los sabores la gamba, el calamar, la tinta y sobre todo el grana padano, seguimos con un tartar de bonito rojo espectacular y acabamos con una tarta de queso ríquisima. Bebimos un Can Feixes blanco a 12,50 euros. Carta de vinos un poco corta 3 blancos, 4 tintos y poquita cosa más. Nos acompañó nuestro hijo que devoró una lubina a la plancha fresquísima y en su punto.
Excelente comida, servicio muy eficiente y vistas espectaculares.
Recomendado por unos amigos fuimos a parar a este restaurante situado en una cala. Si quieres huir de restaurantes "típicos" acertarás. A pesar q la carta de vinos es muy corta destaco su buen servicio. Pedimos un Rioja crianza de la casa "muriel" por 10 euros. Tenían tb el Carraovejas a 35. Para comer tienen una pizarra con los platos "del dia" aúnq lo mejor es dejarte recomendar. Nos trajeron un tratar de atún (que es de lo mejorcito que he probado) el típico plato de huevos estrellados con jamón ibérico y luego bacalao a la plancha y salmón en teriyaqui. Postre sorbete de mojito. Todo por 60 euros. Es muy probable que no sea la ultima visita en este viaje. El servicio genial tanto por el camarero Risco como por el cocinero que también sale continuamente. Se nota que adoran su trabajo.
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