El restaurante Alma del Temple ofrece una amplia variedad de platos propios de la cocina mediterránea con productos de mercado, la combinación perfecta entre gastronomía, servicio y diseño.
Avisados por varias redes sociales y con las ganas de probar este local por las muchas recomendaciones vertidas en el foro, nos acercamos este domingo a la inauguración del Brunch. Según la wikipedia, el brunch es un neologismo a partir de la unión de breakfast (desayuno) y lunch (almuerzo) consiste en una comida realizada por la mañana entre el desayuno y el almuerzo.
Local, perfectamente descrito en los anteriores comentarios. Muy bonito, preciosa la muralla árabe que se encuentra en su interior.
Pasadas las doce del mediodía nos acercamos, difícil aparcar en la zona.
La oferta consiste en un buffet dulce libre, buffet típico desayuno de hotel, que consistía en panes variados, confituras, pastelería, bollería, pinchitos de tortilla de patata y de cebolla. Correcto nada muy destacable, si acaso la tortilla de cebolla muy buena y el zumo de naranja que se presentaba en dos botellas, ninguna de ellas sin filtrar y demasiado ácido para las fechas que estamos.
El trato siempre fue muy amable y profesional.
Una vez terminado el tema del dulce, había opción de plato principal y coctail, nuestra elección fue:
• Mini hamburguesas con cebolla confitada y ensalada de patata acompañado de granizado de pomelo, naranja, fresa, lima y hierbabuena.
• Huevos benedict con jamón y espuma de crema holandesa acompañado de un correcto Bloody Mary.
Muy buenos los huevos.
Aún nos levantamos a por un poco de queso y fruta.
Muy buen trato, entorno precioso y lugar recomendable. Intentaremos volver para probar su cocina.
Segunda visita a este restaurante situado en el Hotel Marques de Caro para celebrar la tradicional comida familiar del día de Reyes. No es fácil encontrar ese día un local con un menú ajustado de precio y con la familia hay que andar con tiento.
Así que no dudé en reservar al conocer el precio 22e: dos entrantes, arroz del día y postre. Solamente por el entorno ya merecía la pena.
Nos ubicaron en la impresionante sala de la muralla (ver fotos) que no conocía. Mesa perfectamente vestida para once personas incluidas dos niños que tomaron dos platos de pasta (7e).
La comida transcurrió de la siguiente manera:
MENU
Chips crujientes de Yuca, plátano macho y chupito de de crema de calabaza: Muy bueno. Notable el pan servido de varios tipos.
Ensalada verde con mojama y vinagreta de frutos secos: Correcta, un punto demasiado salada.
Huevo mollet con verduritas: Correcto, algunos con la yema demasiado cuajada.
Arroz de rape y alcachofas Arroz seco, hecho en paella para 9 comensales que enseñaron antes de proceder a su servicio (la fotógrafa estaba ausente). Es el segundo arroz que pruebo en Alma del Temple. Aunque me gustó más el primero, este estaba bueno. Muy buen punto, durito, quizás algo falto de sabor.
Roscón de Reyes: Aunque no soy muy de roscones, estaba rico. Relleno de nata y trufa. Además sorteaban entre todos los comensales una noche en su hotel que estaba en uno de los roscones. Buen detalle.
Con respecto a la bebida: 2 aguas de litro (3e), 8 dobles de Alhambra Especial y un refresco (2.50e).
El Vino Pedimos un Palacio de Bornos (11e) de una carta de precios moderados. Servido correctamente en cubitera y dado a probar. Las copas mejorables.
El servicio joven, agradable y dispuesto. Solo vi a una camarera de mi anterior visita.
Menú correcto, poco elaborado, sin complicaciones. Muchísimo mejor el de lunes a viernes que ofrecen por 19e todo incluido y por lo que he oído ya empieza a ser difícil encontrar mesa. No pude ver si el local estaba lleno pero en nuestra parte sí y con dos mesas más de grupo. De todas formas la familia salió contenta y encantada con el local que es lo importante.
Desde luego volveré al menú diario sin dudarlo y cuando “escampe” probaré la carta que tiene unos precios ajustados. El entorno me tiene cautivado . Algunos aún no saben lo que tenemos en Valencia después de años de sequía gastronómica.
Arroz de rape y alcachofas
Sala de la Muralla
Aprovechando la visita de una amiga de Donosti decidimos acercarnos a este local situado en el Hotel Marqués de Caro, en la calle Almirante, una de las zonas más bonitas y tranquilas de la capital.
El entorno es impresionante, estar comiendo rodeado de parte de los restos de la muralla que defendía la ciudad no tiene precio y si la rehabilitación de la misma se ha hecho de una forma que parece adecuada más.
La nueva gestión del restaurante lleva ya medio año, suficiente tiempo de rodaje como para hacer una valoración aunque sea de su menú semanal a 19e(aperitivo, dos entrantes, principal y postre) cifra mágica desde que la instaurara Mar de Avellanes en Valencia hace dos años.
Mesas con muy buena separación, bien vestidas, cristalería y vajilla adecuadas, sillas cómodas, y servicios impecables con cepillo de dientes incluído¡¡¡.
MENU
Aperitivo del chef
Chips crujientes de Yuca y chupito de calabacín con parmesano
Entrantes
Ensalada de hojas verdes con huevo mollet y bacón ahumado
Crujiente de brandada de bacalao con salsa suave de chorizo
Plato principal
Arroz negro de puntilla y alcachofa
Canelones de pollo de corral y manzana
Postre
Torrija aromatizada a la naranja con helado de vainilla
Todos los platos a buen nivel destacando el exquisito crujiente de brandada de bacalao y el arroz negro. Con la moda de los “melosos” hacía tiempo que no probaba este arroz: Fondo potente, punto perfecto, grano suelto. Sobresaliente. Amparo una joven valenciana es la encargada de cocinarlos
.
El menú incluye pan, 1 bebida y café. Tomamos 2 cervezas Alhambra reserva (hace poco me cobraron 3e en otro local) y agua. Fuera de menú dos copas de vino blanco (2.50e). La carta correcta y con precios moderados para todos los gustos (desde los 7e de La Tribu, blancos a 12e hasta llegar a un Vega Sicilia o un Petrus).
Buen servicio de sala, deberían mejorar el tema de la recepción pues al bajar las escaleras te encuentras con un mostrador donde no había nadie y tuvimos que esperar hasta que decidí asomarme al interior y salieron a atendernos.
Tiene una pequeña y silenciosa terraza en la planta baja del hotel donde tomar una copa: 2 chupitos de orujo y un té (8e).
Resumiendo, otro local a tener en cuenta con gran RCP en un entorno precioso. Además la carta para ser un restaurante de hotel no es nada cara, el plato más elevado son 20e. Aunque ese día estaba lleno , tengo la sensación de que el paso de Camarena por el restaurante pesa lo suyo.
NOTA: El entorno es de 10 pero teniendo en cuenta que es un menú del día y para ajustar la puntuación lo he bajado a 8.5.
Canelones de pollo de corral y manzana
Torrija a la naranja y helado de vainilla
Manteniendo el onírico diseño pasadamente inaugurado como Arrop, me encuentro nuevamente en este agradable restaurante, ubicado en una de las zonas más bellas de Valencia y tal vez menos descubierta y visitada, aunque el hecho de tener ahora encima del restaurante el CARO HOTEL, le siente muy bien al restaurante.
Desde luego, nada que ver con su anterior cometido, Camarena nunca fue barato y aprovecho y se aprovecho mucho de las circunstancias, demasiado peregrinaje a una meca gastronómica tiznada de esnobismo.
Lo primero que me produce una agradable sonrisa, es leer un existente menú ejecutivo por 19€, que vaya temiéndole Mardeavellanas, que dicho sea de paso, no está lejos, lo segundo es comprobar que su carta de vinos es contenida, grande en oferta y nada pretenciosa, lo cual ayuda al disfrute de lo que vas a degustar.
Un servicio muy correcto, amable y profesional, correctísima vajilla, cubertería y cristalería, con atención al servicio de vino, tanto en conservación como en su servicio posterior.
En esta ocasión no tomamos el menú, nos decantamos por unas ensaladas fantásticamente aliñadas, aunque por su simpleza algunos no le confieran importancia, la Cesar estaba de categoría, para rematar con un entrecot de ternera de Toledo que se evaporaba en boca, que acompañado de un caldo llamado La Perdición, muy recomendable, hizo que la comida nos pareciera un lujazo.
Enhorabuena a la gestión del lugar, al personal de sala y al gusto por haber reinaugurado un local tan emblemático.
Comida a mediodía con menu a 19 euros, la calidad precio bastante buena.
Aperitivo chef gazpacho de melón, ensalada con helado de queso de cabra, bien. Huevo ...... Que estaba espectacular. De plato principal fideos melosos con verduras y tuétano muy buenos. De postres torrija con helado de horchata, esto es lo mas flojo a mi gusto.
Carta de vinos a precios comedidos y con ofertas diferentes.
La verdad es que de menu muy bien, a la carta no puedo opinar.
Acudimos a cenar aprovechando la ocasión del Menú Cuina Oberta.
El menú consistia en:
Aperitivo del Chef (Crujiente con Sobrasada y miel acompañado de queso manchego): bueno
Anchoa con tomate, mozzarella y helado de albahaca: muy bueno y refrescante
Lubina salvaje con espinacas y mantequilla tostada : excelente punto de cocción del pescado y muy sabrosa.
Taco de buey: tres tacos sobre tres presentaciones diferentes. Excelente carne y en su punto.
De postre tres tipos de quesos, con sus correspondiente "galletitas"
y tiramisu: no los probré pero mi acompañante me comentó que excelente.
En mi caso solicité cambiar el postre por fruta fresca y me sirvieron un bandeja muy bien presentada de una variedad de frutas autóctonas y tropicales.
Nos sirvieron dos tipos de pan, pero solo probé el pan con nueces:realmente bueno.
Carta de vino mejorable en general, y en particular en cuanto a los vinos de la Comunitat Valenciana.
Servicio de sala: joven, profesional y muy amable.
Para beber tomamos un Costers del Gravet ( Celler Capçanes) por 24 euros.
No tomamos café, pero al salir nos invitaron a conocer el hotel y tomamos dos orujos en la terraza exterior del mismo (horario hasta las 24h.) escuchando música de jazz de fondo.
El viernes noche eramos cuatro mesas , de las cuales tres eramos parejas y me parece que nosotros los únicos del menú cuina oberta.
Sobre el local ya se han realizado anteriores comentarios que comparto.
Jueves a mediodía, teníamos curiosidad por conocer el menú que ofrecían, no habría sido necesaria reserva por lo que vi.
Efectivamente el local y la distribución muy amplio, luminoso y muy bien amueblado, con el aliciente de la muralla, etc. Vamos, nada que no se haya comentado ya.
Poco concurrido también. No había excusa posible para un mal servicio, que estuvo correctísimo. Cinco o seis mesas habremos coincidido como máximo y aún siendo bastante pequeño el salón, parecíamos menos comensales dada la separación entre mesas. Está muy bien distribuido.
El menú constaba de un aperitivo de gelatina de consomé con medio huevito duro. Correcto, con mucho sabor, aunque el mío llevaba de regalo un trozo bastante considerable de cáscara (ejem... menos mal que no era de avestruz).
Acompañó de primero para compartir (para tres?¿) una ensalada con salmón marinado y aguacate. Correcta pero escasa.
Y también para compartir samosa de sobrasada y miel acompañadas de una crema de queso, imagino que Philadelphia o algo similar dada la textura y el nulo sabor.
De principal probamos el rissotto de pollo de corral y setas, y los fideos melosos de calamar en su tinta(no fideuà, muy buen detalle). Punto del arroz correcto, y sabroso pero tampoco para tirar cohetes.
Los fideos en cambio sí estaba muy sabrosos y al punto de sal (tema delicado cuándo se tinta), y el calamar sabroso.
De postre ravioli de piña, con helado de coco.
Como el veremero anterior creo que la palabra correcto los define perfectamente.
Ahora, mi impresión personal al salir ha sido que esta mañana he debido de sufrir un accidente con el colutorio bucal que ha debido de quemar gravemente mis papilas gustativas. No he sabido reconocer el queso que acompañaba la gelatina de consomé, ni la crema que acompañaba la samosa de sobrasada.
El café muy bueno... y el pan también.
Realmente no sé si esperaba algo más, pero creo que las expectativas deben de ser mayores que lo visto. Dado el currículum de los dos chefs.
Cena de sabado por la noche, primer fin de samana de este nuevo proyecto en Valencia.
Curioso, en la presentacion del restaurante no cabia ni un alfiler, y en su primer sabado noche solo eramos tres mesas y una de ellas fue invitada por la casa.
Del local poco se puede decir, es simplemente precioso.Junto a sus mesas, vajilla y cristaleria.
Los fines de semana por la noche ofrecen un menu por 45€ que incluye 3 entrantes, pescado, carne, prepostre y postre.Ademas de una cerveza/copa de vino/agua/refresco ( a elegir uno ), pan y cafe.
El menu estuvo correcto en cuanto presentacion, calidad y cantidad.Comenzamos con el pulpo a feira, que servido de forma mas que escasa consiguio reunir todos los sabores de este tipico plato en una cucharada, tambien incluia la crema de coliflor con jamón crujiente y un huevo mollet sobre una base de champiñones y jamon.
Para el pescado nos servieron lubina y en la carne laminas de buey, sin entrar en mas detellas dire que tambien estuvieron correctos.
El prepostre fue un ravioli de piña con el helado de coco, una pena que el helado fuera tan flojo de sabor.
El postre final fue helado de cafe sobre una base de arena de chocolate, servido en un cuenco de marmol que tan buenos recuerdos me trajo.
El pan que nos sirvieron era con nueces y estaba realmente bueno, asi como el cafe.
La cerveza inicial era una Bavaria, servida en una buena copa y acompañada por unas olivas.
El talon de aquiles del local para mi desgracia venia de la mano de la carta de vinos, mal presentada y con un contenido.....simplon.Quien lo iba a decir con tan magnifica bodega que dispone el local y a la que tiempo ha recorri para mi deleite.
Sacio nuestro desazon un Cota 830 bastante resulton.
Dicho esto, llego a la conclusion de que la palabra mas usada es la de correcto, y esa creo que va a ser la losa de este local, y es que no aporta nada nuevo a la ciudad.
Aun asi le deseo toda la suerte, sobre todo por que hay un equipo en sala, joven, simpatico y con ganas de agradar.
Restaurante perteneciente al hotel Palacio Marques de Caro, situado en los subterráneos del mismo , aunque con luz natural en bastantes de sus estancias. Mesas amplias con buena separación entre ellas, sillas muy cómodas , mantelería, vajilla, cristalería y cubertería de buen nivel.Decoracion minimalista , pero , en conjunto agradable y cálido. Como valor añadido , se observan restos de la antigua muralla de la ciudad , lo cual no deja de ser una notable curiosidad. Se puede acceder desde la calle o desde el hotel.
Como comida, entre semana , tienen un menu de 19 euros según nos informaron. Los fines de semana sólo funcionan con carta.
Hemos tomado :
. Como aperitivos de la casa una pequeña deconstruccion de Pulpo a Feira y una crema de coliflor con jamón crujiente. Ambos cortesía de la casa y ambos muy bien presentados.
.- Entrantes : Foie con piña y pan de brioche : Foie con buena textura y muy poco sabor. La piña que lo acompañaba , en forma de compota podía con él y lo borraba. El pan de brioche que lo acompañaba no se ha servido acompañándolo de pan del que nos a acompañado durante la comida con gotas de aceite. Al pedir explicación sobre el tema del brioche (ya que así viene en la carta) la respuesta , tras consultarlo en cocina, es que hoy no habia briche. Creo que se ha buscado presentación original , pero no se ha logrado en el sabor emho.
Calamar plancha con pesto : Excelente pesto , buen punto del calamar y .............muy poco sabor del mismo.
Platos principales
.- Arroz negro con sepia: Buen fondo , sabor medio y excelente punto de coccion del arroz. Plato muy correcto.
. Hamburguesa de carne de los Montes de Toledo : Punto de la carne tal y como se habia pedido (poco hecha). Sabor notable . Buen plato.
Postres
.- Tarta de avellana y chocolate
.- Helado de café y arena de chocolate: Un helado de café sobre cacao
Ambos postres correctos.
Buen café (una pena que no tuvieran nata liquida).
Pan de un único tipo de buena calidad con pistachos.
Servicio de sala simpático, amable y agradable. Una camarera en especial con muchas ganas de agradar. Han existido detalles que no corresponden a lo que se espera, por ejemplo, los entrantes se ha especificado al pedir la comida que se iban a compartir. Se ha servido primero el foie y después el calamar. hasta ahi correcto . No se han cambiado ni los platos ni los cubiertos. Exactamente lo mismo ha sucedido con los segundos, con la diferencia que se han servido los dos al centro a la vez, aunque también es verdad que , en el caso de los segundos , puede ser que no se les haya quedado del todo claro que queríamos compartirlo.
Carta de vinos corta y muy mal presentada. No creo que sea de recibo el que te la den en hojas sueltas y sin una mínima encuadernación. Advierten al principio que no poseen todas las referencias. Precios por 1,5 aprox.No es su fuerte desde luego, aunque no trasmiten que quiera serlo.
Cocina que no enamora en un muy buen marco. Está claro que acaban de abrir , pero hay fallos que no se entienden. Lo del brioche o lo de la carta de vinos son ambos muy fácilmente subsanables y , desde luego, están a años luz de la atmósfera que se le quiere dar , y de hecho se le da, al local. Es cierto que los precios son más bajos de lo que se podría esperar en un restaurante de un hotel de super lujo , pero no es menos cierto que hay bastantes restaurantes en las cercanías de éste que , por el precio que cuesta el Alma del Temple te dan materia prima con mas sabor e, incluso , platos mucho mas elaborados. Como ejemplo de la primera circunstancia podríamos hablar de la Abadia d´Espi y como ejemplo de lo segundo Mar de Avellanas.
Siempre es bueno que se abran locales nuevos gastronómicos en Valencia. Se crea trabajo y se da oportunidad a que haya actividad económica. Espero y deseo que les vaya muy bien , pero, a mi hoy su cocina no me ha enamorado. Y es que , es difícil , muy difícil , que un restaurante tenga Alma , aunque forme parte de su nombre. Ojala logren con el transcurso del tiempo el llegar a tenerla
El precio es lo descrito , un martini, una cerveza y una botella de
Piper-Heidsieck
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