Primera incursión al nuevo Streetxo tras haber visitado varias veces el primigenio de Callao, dejando pasar unos meses prudenciales porque los curritos solo podemos acudir los sábados a estos sitios y las ya famosas colas no perdonan. Y de momento no entra en nuestros planes hacer cola para comer en un restaurante, qué quieren que les diga. Escogimos un tórrido sábado de finales de junio a mediodía y lo cierto es que llegando al filo de las 15 horas tuvimos suerte con solo dos personas por delante, en apenas tres minutos nos llamaron y para adentro. El local es como el de Callao pero todo más grande y bullicioso, ritmo frenético, música (de Wally López, creada ex profeso para el local) a tope y ese punto de bendita locura que define este concepto. Hay una terraza muy maja, pero con 40º a la sombra no era el mejor momento para disfrutar de ella…
Carta con unas 15 creaciones, algunas de ellas de la anterior etapa, así que nos decidimos por algunas de las que no habíamos probado. Como es habitual, los platos van saliendo uno tras otro sin orden predefinido, en alguna ocasión de forma más atolondrada y en otras más espaciadas, son las particularidades de esta casa a las que hay que acostumbrarse…
Lasaña koreana de woton y vaca vieja gallega con shitakes. Tomates escabechados picantes. Bechamel de cabra y cardamomo (14€): una forma totalmente distinta de presentar una lasaña, muy “estilo streetxo”, multiplicidad de sabores y una carne exquisita. Fantástica.
Laksa Singapore con carabineros a la llama de Robata. Crema de coco, shitake y pasta de huevo (18€): estos platos de caldos son siempre un éxito, fondos trabajados y sabrosos, llenos de matices, en este caso con la aportación de dos generosos carabineros. Cuchara a trabajar.
Estofado express en wok. Seda. Arroz sedoso y vaca roja gallega semicurada y adobada. Tamarindo y emulsión de mantequilla tostada (17€): un plato con un buen trabajo de elaboración e impactante presentación, desatacando la melosidad de una carne que se deshace en la boca. Nuestro favorito en esta visita.
Jarrete de cordero lechal glaseado en alma de jabugo. Udón fritos con chili-ajo. Verduras y maíz tostado al wok (18€): delicioso jarrete con un punto perfecto de cocción, marcado sabor del cordero en una receta muy adecuada para este corte. Ese “alma” de jabugo le otorga una fina melosidad.
Ensalada “mix-thai” de pollo a la brasa y atún escabechado. Papaya verde y huevos de codorniz encurtidos. Cacahuetes fritos y limones verdes (14€): no somos muy de ensaladas, pero esta para finalizar aportaba su toque ligero y refrescante, con esa curiosa mezcla de las alitas a la brasa y el bonito. Muy bien.
La verdad que de nuevo nos volvimos a sorprender con las creaciones de Streetxo, manteniéndose ese espíritu de mezcla de sabores siempre muy marcados juntando productos de calidad, asumiendo riesgos en las armonías que a la hora de la verdad funcionan. Los precios han subido algo con respecto a Callao pero las raciones nos parecieron igualmente algo más generosas. Se disfruta de la comida en esta casa.
Para beber nos ofrecieron un par de cócteles de entrada que estaban realmente buenos, uno con base de ron Zacapa y otro con base de Gin seca. Para abrir boca están bien y funcionan con este tipo de comida, pero nosotros siempre preferiremos un buen vino, además a 11 € cada cóctel hay que andarse con ojo. Nos mandan al que lleva el tema de vinos y nos comenta que no hay carta, que nos dice lo que hay y que recomienda sobre todo Champagne y generosos. Bueno, no es mala presentación, ahí no tiene que convencernos mucho. Pedimos un Champagne de pequeño productor y nos ofrece el extraordinario Pierre Peters Cuvée Speciale “Les Chetillons” 2007 a 59€, un precio que nos pareció muy bueno (igual que tienda más o menos), así que adelante con él. Excelente aunque muy joven este soberbio Le Mesnil. Copas correctas.
El servicio es el de siempre, los cocineros van a toda pastilla preparando y explicando platos, vestidos con camisas de fuerza y trabajando a un ritmo demoledor. Música, calor, sensaciones, vértigo. Puro espíritu streetxo que obviamente superará a muchos.
Así pues y como resumen final, creemos que habría que aplicar ese lema olímpico de “más rápido, más alto, más fuerte” para el nuevo local de Streetxo, es un plus en todo con respecto al de Callao pero no vemos que haya perdido por ello fuelle y autenticidad, continúa siendo un lugar del que se sale sorprendido y habiendo comido bien. Por desgracia también es más caro, y es que gastarte 160€ comiendo en una barra es un poco locura, pero si se analiza fríamente al final quizá tampoco lo es tanto. Simplemente, es Streetxo. Volveremos, sin prisa pero volveremos.