Dorado intenso limpio y brillante.
Intenso y tremendamente complejo en nariz, mostrando múltiples matices en una paleta llena de finuras. Notas muy minerales que se mezclan en un precioso tamiz especiado de clavo y curry, frutas maduras, frutos secos, trazas herbáceas y balsámicas, ahumados y cera de panal. Una maravilla que no para de ofrecer registros.
En boca es uno de esos vinos casi perfectos, esféricos, con una fantástica acidez que le otorga una viveza sorprendente a sus 30 años, siendo un vino plenamente joven. Paso firme y mucha profundidad, quedando recuerdos ahumados, de frutos secos y salinos, con un elegante deje amargoso final. Larga persistencia.
Los Château-Chalon de Macle están entre los vinos más longevos del mundo, con una capacidad de envejecer que se mide en muchos decenios, este 83 va desarrollando una complejidad sin igual pero manteniéndose tremendamente joven, un vino eterno que por desgracia puede que no volvamos a catar. Pura historia.
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