La copa se llena de fruta muy madura, algo sobre madurada, marca esa tipicidad (afortunadamente olvidada o extinguida) mediterránea. Aspecto ceruelo, muy dominante, junto a una madera húmeda, vieja. Dándole aire y tiempo, encontramos caramelo de toffee, olivas negras, garrofa, fruta licorosa, arcilla húmeda, un grato alcohol, sensación animal, a cueros.Si no lo mueves sale un aroma claro a hierba verde.
Entrada en boca entre fresca, seca y algo dulce, si bien, quien se adueña por completo de la boca es un tanino algo secante, que le resta elegancia. Te descoloca tanta frescura y el tacto algo acuoso, que en realidad no lo es, el vino persiste con el calor y el tanino. No hay fruta ni concordancia con lo apreciado en nariz. Nunca tres meses en barrica han marcado tanto un vino, para mi gusto, no es para bien. Dicho con mucho respeto.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.