Vino encerrado en una botella borgoñona y vestido con una etiqueta de diseño moderno pero no muy afortunada. Correcto corcho.
A la vista se manifiesta con ligera turbidez, color rubí ojo de gallo y con una capa baja. No está ni limpio, ni brillante al descorcharlo. Notas negativas que van desapareciendo y se vuelve más limpio y mas brillante, aprobando esta fase. Buena lágrima que se desliza con parsimonia por la copa. Menisco color rubí y con notas teja.
En nariz abundantes frutas rojas, cerezas, mayuetas, sazonándose, madera integrada, balsámico y mineral, algo de vainilla de su crianza.
En boca ligero, fino, muy mineral, seco, desequilibrado, taninos domándose, viva acidez que te ensaliba la boca pero no te invita a beber, y ¿más vida?, ¿para qué?, madera integrada, prácticamente imperceptible. Es largo. Me da una permanencia en boca de 2,30 minutos. En resumen un vino que con 6 años de vida, se está marchando a pasos forzados, mejor si le hubiera tomado hace un año. Me ha decepcionado.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.