Rojo picota, ribete amoratado, capa media-alta.
Media intensidad en nariz donde se muestra ante todo floral y frutal, limpio y fragante. Ligeras notas minerales como de pólvora, especias y ciertos recuerdos balsámicos. Con más aire aparece el café en grano y los toques de regalices.
En boca es un vino redondo y muy amable, con acidez y un paso limpio, de esos vinos que se beben de maravilla ligeramente frescos y que son ideales para comer. Final donde queda el protagonismo de la fruta con algunas trazas balsámicas. Tanino fino e integrado. Persistencia media.
Pese a que los blancos tienen más fama, lo cierto es que los tintos austríacos del Burgenland son muy agradables, en especial los de variedades como zweigelt o St Laurent. En este caso es un vino fresco y frutal, que se bebe de maravilla por su acidez y ligereza. Y a buen precio, unos 12 euros.
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