Este monovarietal de Trepat que no conocía, botella tipo Borgoña con una etiqueta en blanco y negro de un señor con nariz de Pinocho, no hay contraetiqueta.
Color rojo granate, lágrima muy abundante.
Nariz con presencia de la fruta dulce y predominio total de la vainilla.
La boca es resultona de lo más, sabrosa, sugerente y dulzona.
El posgusto es muy largo.
Gustó mucho este vino en una cena con amigos, yo no pude por menos de señalar que durante muchos años se reprochó a La Rioja el uso excesivo de la madera en la crianza en detrimento de la fruta. En fin, quizás otra vez los gustos vayan en esta dirección, cosas veredes...
En restaurante algo menos de 20€
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