En fase visual es color rojo picota grandioso con ribete claramente violáceo. De capa media-alta, destellos brillantes.
En nariz presenta evidentes aromas a fruta roja y negra, que dan paso a los tostados y balsámicos. Notas licorosas.
En boca tiene una entrada potente, con una acidez intensa y original, con cierta astringencia tánica. El recorrido es muy amplio y la persistencia larga y agradable.
Sin duda una añada con vida por delante, teniendo en cuenta la evolución de otras añadas como la de 2004, evaluada de manera paralela a esta cata del 2010.
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