Estupenda conservación: corcho perfecto (botella no reencorchada), empapado hasta la mitad pero aún elástico. Salió de una pieza. De color rubí de capa media, extraordinariamente limpio aunque con algo de precipitado en la base de la botella Reflejos grandinos y anaranjados, brillante. Ribete cobrizo, con marcada diferencia respecto al menisco.
Nariz de ensueño, etérea, cristalina, de una finura y delicadez a la que se aspira pero raramente se alcanza. Aúna la intensidad del Único de 1951-53 y la profundidad del 57. Si no es la perfección, muy cerca está!! Descarnado, puro, perfume de pátalos y fruta escarchada sahumada con mimo por un veta mineral que corta la respiración, similar al 55 pero aún más presente. Es un Frankenstein salido del laboratorio de Valbuena de Duero. Tiene un poco de lo mejor de cada añada de los 50. Fondo apoteósico a térreos, humedales, hiedra. Enfin, vino con mayúsculas!!
Al contacto se eterniza y adormece la boca. Equilibrio, nitidez, elegancia máxima. La pócima del buen gusto en la que todos los elementos están fundidos en uno nuevo. No cabe duda que un vino así ha tocado techo y esperar algo más sería de necios. Sólo se podría mejorar en formato de doble botella pero eso es pedir demasiado. Un vino de dimensiones estratosféricas que culmina una década maravillosa para Vega Sicilia, algo de tanto vuelo que no se volverá a repetir. Es complicado valorar de forma ecuánime la totalidad de esta batería de Únicos absolutamente grandiosos: 51-53-55-57-58-59... Todos ellos son vinos inclasificables, alejados de la España en blanco y negro de su tiempo, que sólo se parecen a sí mismos y en ocasiones, y no pocas, incluso demasiado.
Más información del vino: http://vinosclasicos.blogspot.com.es/2015/01/vega-sicilia-unico-1959.html