Vino del pueblo André de Lubzac. con suelos pedregosos recubiertos de fina capa arcilloso calcárea. Vino de cepas viejas y con 12 meses en barrica de roble francés. Es un Bordeaux superior.
Se nos presenta con alta capa, color cereza picota y ribete cardenalicio, tinta algo la copa. Nariz de intensidad media, elegante, concentrada en la que destacan los balsámicos, la frambuesa madura, flores azules y licor. En boca paso fresco debido a su marcada acidez.
Pide su tiempo, aunque desde el inicio surge un rico aroma fresco de violetas y arándanos , que ya indica, qué algo bueno esta por llegar.
Es un vino profundo, alberga y señala con intensidad, una concentración que gusta y atrapa.
Va surgiendo un finísimo rasgo tostado, una fruta negra madura, sazonada, de lujo, con finura, va hacia la fruta melosa, en una dulce mermelada. Al tiempo nos descubre un fondo terroso, no llega a umbrío, moka y trufa, madera balsámica, cedro, eucalipto, pimienta rosa, incienso...
En la boca sorprende, es pura amabilidad, grato, llena y marca, va cercando y definiendo, con un tanino maduro, muy sabroso, tan de fruta, como un caramelo concentrado negro y repleto de frutas del bosque y que cuando lo muerdes sale una grosella, con una acidez viva y ensalivante. La madera lo abraza todo sin aplastar, potencia, le da un punto de elegancia, de saber estar. Su recuerdo queda por largo tiempo, lo que empezó de forma algo tímida, termina con una contundencia, muy sabia.
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