Vino encerrado en una botella bordelesa. Corcho de calidad y vestido con una etiqueta original, elegante y moderna en su diseño.
A la vista me encuentro con un vino de altísima capa. Me recuerda aquellos vinos de doble, triple y hasta más capas de mi juventud. Limpio y brillante. Color negro y violáceo. Muchisima, buena y muy densa lágrima, que tinta la copa en su deslizamiento por la misma.
En nariz, abundantes frutas negras maduras, madera de su crianza en segundo plano, sobresaliendo la fruta por encima de la madera.
En boca es muy cálido, goloso, equilibrado, sedoso, con mucha fruta madura, elegante, potente, con mucho volumen, te llena plenamente la boca y no tienes sensación de estar bebiendo un vino de 16 y más % de volumen en alcohol. Gratísimo, potente, elegante y sedoso paso de boca. Es un vino muy largo. Me da una permanencia de 3,45 minutos.
Un vino con el que se puede comer y disfrutar también de él en una sobremesa.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.