Con motivo del Rosh Ashana al cual fui honrado con una invitación de un gran amigo judío y decidí dar cabal cuenta de este atesorado caldo. Ha resultado absolutamente inolvidable. Nos ofrecieron un Cinco Jotas que en estas latitudes es un imposible, y lo acompañaba estupendamente. Llevó sus 10 años con una hidalguía que mereció amplios elogios. Felicitaciones al enólogo!
Apreciad la presencia visual.
sale de su dedicada guarda...
Impresiona en todas sus fases y tras 5 años, sigue pletórico. Qué color¡¡, qué aromas de aceituna y fruta negra compotada, qué paso bucal¡¡¡, qué potencia¡¡¡, que agradable dulzor¡¡¡. Un vino excesivo en todos sus aspectos, pero único y equilibrado en sus excesos...Es brutal...
Aspecto oscuro y muy opaco, casi negro, gran capa.
En nariz muy buena intensidad, interesante, frutalidad y compotas a raudales, de fruta negra, magnífica olivada, con marcada tipicidad.
En boca te llena, con mucha personalidad, goloso y muy dulce, tanino aterciopelado, el alcohol muy integrado, voluminoso y pesado, buena longitud, final acompotado.
21€aprox
alaya tiera
Catado dos veces casi seguidas, dos botellas diferentes, ahora que ya ha pasado tiempo de la primera cata en la que estaba algo verde y desquiciado respecto a lo que suele estar, ahora lo veo en su sitio, me da el Alaya que conozco, excesivo, pero un exceso tan personal, tan peculiar, tan diferente que me encanta, es distinto reconocible, como cuando metes la cuchara en la mermelada de frambuesa, o de grosella o de frutos del bosque, y hasta la mantequilla, sabor a granada con su maderita.
Ya tengo el 2014 no se si esperare
Todo en este vino es excesivo, la vista, la nariz, la boca, desborda en todos los sentidos.
Color muy oscuro, con un borde violeta, rosáceo, tiñe completamente la copa, con una lágrima abundante, densa y lenta.
Buena intensidad en nariz, frutos negros y rojos muy dulces, fresco, pastelería, bollería, por detrás, algún toque especiado, mentol, chocolates, muchos matices en nariz.
En boca, es voluptuoso, con mucho cuerpo, envolvente, desbocado, acidez presente, dulzón, post gusto largo.
La alta graduación alcoholica, 16º, no se aprecia por ningún sitio, toda la potencia descrita no es una inconvenencia, es la personalidad de este vino desbordante.
Nunca lo había catado/bebido; es un vino al límite en todo, en color, en capa, en graduación, en plenitud de boca, en densidad, en potencia, en concentración,en golosidad...
Visual: capa alta es decir poco, color negro con reflejos violetas. Densidad en copa extrema, viscoso, pegadizo, lagrimeo abundante y grandísimo que colorea la copa de forma nunca vista.
Olfativa: pura confitura de frutas negras, y alguna roja, suavísimos tostados y notas de crianza que complementan, pero no protagonizan, aquí la protagonista es la fruta compotada al extremo. Resulta curioso leer en la etiqueta que tiene 15 meses de barrica NUEVA (tanto francesa como americana) y ver como si el vino tiene calidad y fuerza, la madera nueva no lo relega a un "tablón", de hecho me reafirmo que en este vino la crianza acompaña y nunca protagoniza.
Gustativa: buf! encuentro amabilísimo casi dulce, paso denso, con mucha "molla", con viscosidad, con golosidad, taninos de seda, alcohol imperceptible (¿Donde están esos 16 º?) recuerda a algún oporto, pero no hay sensación caustica ninguna. Frutas negras y rojas, mermelada de ellas, algun recuerdo a regaliz, bombón, acidez correctísima, final dulce, golosidad extrema, placer absoluto.
Un vino que si te gustan del tipo potente-carnoso, es ideal. Yo tengo la suerte de que me gustan todos los tipos de vino (bien hechos) y disfruto con todas las elaboraciones buenas... sera la edad.
Año tras año desde que salió, no dejo de probar varias veces al año este vino, que ahora le han retocado el nombre de Alaya a Alaya Tierra. En esta primera botella, algo de cambio noto además del nombre respecto a añadas anteriores, no se si será la botella, encuentro una garnacha tintorera menos excesiva que en añadas previas. No se si este matiz es bueno o malo, pero este vino era un exceso, que a mi personalmente me hacia disfrutar, granada, mermelada, grosella, moras y ciruelas para untar y un punto de dulzor, eran datos predominantes , en esta añada, ese dulzor lo veo rebajado, quizás el vino, así se hace más consistente, más digamos serio, pero ese punto de exceso de concentración lo hacia peculiar, diferente. No obstante es un vino que me encanta, de esos vinos que son diferentes y reconocibles, no hay otro que se le parezca
Vino encerrado en una botella bordelesa. Corcho de calidad y vestido con una etiqueta original, elegante y moderna en su diseño.
A la vista me encuentro con un vino de altísima capa. Me recuerda aquellos vinos de doble, triple y hasta más capas de mi juventud. Limpio y brillante. Color negro y violáceo. Muchisima, buena y muy densa lágrima, que tinta la copa en su deslizamiento por la misma.
En nariz, abundantes frutas negras maduras, madera de su crianza en segundo plano, sobresaliendo la fruta por encima de la madera.
En boca es muy cálido, goloso, equilibrado, sedoso, con mucha fruta madura, elegante, potente, con mucho volumen, te llena plenamente la boca y no tienes sensación de estar bebiendo un vino de 16 y más % de volumen en alcohol. Gratísimo, potente, elegante y sedoso paso de boca. Es un vino muy largo. Me da una permanencia de 3,45 minutos.
Un vino con el que se puede comer y disfrutar también de él en una sobremesa.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.