Hoy tenemos entre manos un vino francés que esperábamos con mucha ilusión. Se trata de un Margaux de 1985, aunque con tan solo 13 meses de crianza en barrica...serán suficientes para haber aguantado 30 años?
Abrimos la botella y la dejamos respirar 2 horas. El tapón sale increiblemente con el abridor estandar de tijera, no hace falta usar las lamas. Está húmedo y tintado en su base, larguísimo y todavía bastante compacto. Catamos a 18°C.
VISUAL: Nos enseña un color rojo picota de capa baja muy atejado sin apenas diferencia con el ribete. De lágrima escasa, densa y muy transparente.
OLFATIVA: De intensidad brutal, invade el ambiente. Presenta notas de bosque umbrío, hojarasca, setas silvestres, trufa negra, con una mineralidad apabullante, térreo. Nos deleita con sutiles herbáceos de alcaravea y laurel acompañados de fruta negra en compota. Cada vez que nos acercamos la copa es una grata experiencia, nos pide más. Percibimos los apuntes pimentosos de la cabernet hasta que los terciarios hacen su aparición...notas de duelas envinadas, marroquinería, pimienta negra y recuerdos a tabaco de pipa y chocolate negro. Nariz celestial, riquísima en matices. Y que intensidad por Dios!!
GUSTATIVA: En boca es una delicatessen, paso por boca suave en principio que al momento se torna en una explosión de fruta madura, con una acidez muy marcada y los taninos totalmente dulcificados. De carácter mineral, con recuerdos a tierra mojada y a guijarros de río. Un retronasal de los que recordaré durante mucho tiempo, en donde todo lo experimentado en nariz vuelve delicadamente para deleitarnos de nuevo. Es una experiencia casi mística, un vinazo de verdad, un Burdeos del 85 que deja muy alto el nivel. Bestial su potencia, su carácter explosivo tras 30 años. De persistencia larga, algo más de tres minutos. Gracias a Dios disponemos de 2 botellas más. Creo que aguantará como un campeón otros diez años sin pestañear, le vaticino un potencial de envejecimiento brutal. Muy buen vino, que ha evolucionado de una forma casi mágica hacia su clímax más absoluto. Es de una redondez y de una complejidad asombrosas. Le damos un sobresaliente alto con todo merecimiento. Pero qué joya de vino nos hemos encontrado. Colosal!!
La RCP fue excelente pues me agencié tres botellas por 15 euros cada una. Cosas que pasan...
Lo maridamos con unos sensacionales filetes de corvina en salsa de boletus y queso fresco. Una mezcla muy acertada en donde el vino con sus notas fúngicas combinó perfectamente con el pescado y su salsa de setas. Que ricura de cena...y de vino !!
Adjunto fotos en comentarios.
Chateau Tayac 1985
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