Amarillo pajizo, limpio y brillante.
Parece mentira lo que cambia con un tiempo en botella, me bebí un 2014 hace unos meses y lo encontré mucho más radical y austero. En el de hoy aparecen muchas flores y alguna fruta. No pierde su carácter, pero es más delicado y femenino. Además, observamos algún toque a fósforo, pimienta blanca y piedras.
Boca conjuntada y fresca, con un paso grácil y vivo que no daña las encías. Fantástico trabajo realizado con el alcohol, son 13º que prácticamente no se notan.
Final perfumado de intensidad media.
Hay que ver en lo que se convierten estos vinos con cierta guarda, al principio parece que estén en un estado de hibernación, pero al cabo de algo más de un año, florecen.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.