Si ya me sorprendió el 2012 catado con anterioridad, el 2013 espectacular. De capa gruesa y un tono picota bien cardenalicio. Su nariz es vainilla de Madagascar y un surtido de especias como la pimienta negra, de Jamaica, el clavo. Un barniz elegante muy marcado y unos tostados torrefactos de café muy agradables. Cuero y chocolate negro.
En boca es redondo y sedoso con una fruta confitada diría yo y un final agradable de yogur. Este vino promete mucho.
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