Nos hallamos de nuevo en el restaurante La Parrillada en busca de su deliciosa Picaña y nos pedimos este Merlot chileno que vimos en carta. Abrimos la botella y la dejamos respirar por veinte minutos antes de la cata. El vino estaba a 17°C:
VISUAL: Presenta un color rojo cereza de capa baja, con un amplio ribete burdeos. De lágrima densa, lenta y transparente (83)
OLFATIVA: A copa parada se muestra floral aportando aromas de rosas rojas e ibiscus. Al agitar percibimos mucha fruta roja (frambuesa), especiados de canela y pimienta negra y unos frescos herbáceos a orégano y tomillo. A continuación también se aprecian notas de pimiento rojo para rematar con unos sutiles terciarios de cuero y tabaco. De intensidad no muy alta (84).
GUSTATIVA: Se presenta amplio, con un suave ataque, acidez alta y los taninos muy dulcificados lo cual le hace muy agradable en boca. En retronasal de nuevo floral y con recuerdos frutales de fresas. La persistencia es media, de unos 2 minutos. Un vino muy femenino diría yo, suave y sutil. Eso sí, para tomarse en breve, no creo que evolucione mucho más (87).
La RCP es buena, cuesta en tiendas algo menos de 10 euros.
Como comenté al principio nos tomamos la botella con una suculenta picaña a la brasa de 400 grs. Es una delicia combinar esta deliciosa y jugosa carne con este tipo de vinos no demasiado intensos lo cual nos permite apreciar con mayor claridad los sabores de la comida. Realmente fue un maridaje muy acertado.
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