Rojo sangre con ribete terroso. Capa extremadamente baja, la nebbiolo más descubierta que jamás he visto. Limpio y sin excesivo brillo.
Nariz bonita. Por poner un pero, observamos un matiz a fruta pasificada que no debería corresponderse con un vino tan joven y más aún tratándose de un 2008, añada por la que apuestan todos los "gurús". Blueberry, mora, ciruela, vinagre balsámico, monte bajo, salsa barbacoa, campo al sol y madera vieja.
Tres días abierto; el primero nos pareció deslavazado y el segundo algo insulso. Hoy desde luego nos ha gustado mucho más. Pese a ello, al vino, con una innegable personalidad clásica y vertical, lo notamos en fase de desarrollo. Está expandiendo, pero tenemos dudas acerca de si ensamblará tanino y alcohol.
Como tengo muy buenas referencias de este productor, lo seguiré de cerca. Por prudencia, me abstengo de puntuar.
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