Segunda añada que pruebo de este vino y que va ganando en elegancia, finura y complejidad. Esta es la nº 219 de 2.700 botellas.
Vino encerrado en una botella borgoñona que está vestido con una etiqueta de diseño moderno y sencillo. Corcho que la cierra de calidad.
A la vista un color rojo picota de capa media alta, limpio y brillante. Muy buena, gruesa, densa y lenta lágrima en su deslizamiento por el cáliz de la copa. Ribete granatoso.
En nariz muy buenas, frescas y sazonadas frutas rojas y leves negras del bosque. Leves notas ahumadas de su elegante madera, pero sin sobrepasar la fruta. Notas balsámicas y de mineralidad.
En boca es donde mejor se expresa. Es muy elegante, fino, equilibrado, aterciopelado, sedoso, balsámico y con abundante carga frutal. Retornan con agrado y potencia las frutas percibidas en la fase olfativa. Tiene mineralidad y la madera de su crianza está muy bien integrada. Con volumen y carnosidad. Con una elegante acidez que le dará bastantes años más de vida. Con taninos muy elegantes y domándose. Gratísimo, elegante, aterciopelado y vivaz paso de boca. Es muy largo. Me da una permanencia de 3,45 minutos.
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