Como lo oyen, en el bajo Mediterráneo francés, cerca de Nimes.
Rosa muy claro con capa extremadamente baja, limpio y sin un gran brillo.
Fruta roja y campo en nariz, ni más ni menos. Flores silvestres, fresas, mora de zarza, tomillo, eucalipto, piedras... Una auténtica gozada.
En boca no encontramos la mayor de las complejidades, pero tampoco la buscamos. El perfil es el de un tinto puro, sin artificios alcohólicos o maderosos, sólo zumo de uva con una buena acidez. Como dicen los gabachos, un "vin de soif".
Final perfumado.
Poco más que añadir. Me lo regaló mi amigo Brice, que es el mejor cazatalentos que conozco en gamas humildes. Voy a pedirle más.
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