Hoy tenemos entre manos un vino de burdeos de la gran añada de 1985. Se trata de un coupage de cuatro viníferas con mayoría de Merlot y Cabernet. La botella presenta un nivel fantástico con una etiqueta frontal de color amarillo crema mostrando el fabuloso Chateau en primer plano. Abrimos la botella con nuestro abridor de lamas y afortunadamente pudimos sacar el corcho en perfecto estado, entero y compacto. Dejamos respirar por hora y media y servimos a 18°C.
VISUAL: Color rojo cereza de capa baja con un amplio ribete anaranjado, no puede esconder sus 32 años. Lágrima escasa, fina y transparente (82).
OLFATIVA: En nariz encontramos aromas florales a rosas marchitas y claras notas de pimiento rojo recién cortado. Al agitar asoman apuntes de hojarasca húmeda, fúngicos de trufa, notas ahumadas, castañas asadas y unos delicados especiados de fenogreco y pimienta rosa. Al final aparecen recuerdos de higos secos, avellanas tostadas, balsámicos de eucalipto y guindas en licor. Bouquet muy perfilado, complejo y de intensidad media (91).
GUSTATIVA: En boca tenemos un vino con un ataque potente, amplio y opulento. De una acidez alta, taninos bien pulidos y muy persistentes. Su estructura es rocosa con un ensamblaje sublime de fruta y madera que le da una gran personalidad. En retronasal aparecen notas florales, apuntes de pimientos asados y tostados de la barrica. Su persistencia alta (casi tres minutos y medio) con los taninos presentes de modo muy sutil. Considero que le queda vida por delante aunque se encuentra en plenitud sin duda. Fantástico Margaux, intenso, con mucho cuerpo y de una exquisita elegancia. 1.985, una añada que dio grandes vinos en Burdeos y éste es una buena prueba de ello (92).
La RCP la considero excelente pues sacamos esta botella por menos de 19 euros en subasta en Mayo de 2.016 (en tienda cuesta cerca de 50).
Preparamos un solomillo adobado con romero, tomillo y aceite de oliva y una salsa de naranjilla, pimienta rosa y nuez moscada. Lo acompañamos todo con unos champiñones salteados con ajitos. Delicioso maridaje el de nuestro burdeos con tan jugosa carne. Las notas herbáceas y las fúngicas de los champiñones armonizaron a la perfección con los aromas del vino y su potente acidez domó dulcemente los potentes sabores cárnicos. De nuevo hay que reconocer que nuestros vecinos hacen muy buenos productos, grandes maestros sí señor!. Salud-os!!
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