Amarillo entre el pajizo y el dorado. Ya en esta fase notamos una cierta corpulencia. Limpio pero sin un gran brillo. Corcho largo y esponjoso.
Limones maduros, toques herbáceos, pimienta blanca, algún toque lácteo, botica, ahumados y piedras. Se ha mantenido estable durante los tres días que la botella ha permanecido abierta.
Es en boca donde, no teniendo ningún defecto, desconcierta un poco. Tiene toques de viognier y también de gewürztraminer, quizá más por la elaboración y por el momento de vendimia que por el tipo de uva. Es un vino “cálido” sin que este adjetivo se pueda tomar en este caso como algo peyorativo. Posee grasa, pero igualmente tiene acidez y, afortunadamente el alcohol se nota muy poco.
Postgusto largo.
Un vino peculiar para que puede acompañar comidas contundentes.
Primer vino blanco seco de Tokaji del que se elaboran 70.000 botellas. Es un vino que está encerrado en una botella borgoñona, vestido con una etiqueta de diseño moderno y colorida en la que predomina el color verde. Corcho que la cierra correcto.
A la vista un color amarillo ligeramente dorado, limpio y brillante. Correcta lágrima que se desliza sin prisa por el cáliz de la copa.
En nariz notas especiadas, de hoja seca, flores blancas, dulces y aromas silvestres.
En boca es fresco, fino, mineral, con volumen y ligeras notas de abocado. Madera de su crianza integrada y en segundo término. Con una acidez que invita a beber y que le otorgará sana vida. Correcto paso de boca. Es un vino largo. Me da una permanencia de 2,00 minutos
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