Vino encerrado en una botella borgoñona que está vestida con una moderna y elegante etiqueta en su diseño. Corcho que la cierra de calidad y en perfecto estado y con la añada en el mismo.
A la vista un color amarillo dorado, limpio y brillante. Fina e intermitente lágrima que se desplaza con pereza por el cáliz de la copa.
En nariz frescas frutas cítricas maduras, flores blancas y liviana fruta madura de hueso. Madera de su crianza perfectamente integrada.
En boca le encuentro elegante, sedoso, frutal, mineral, equilibrado y con volumen en boca. Con una incipiente oxidación y con una elegante y presencial acidez que invita a beber y que le puede dar 2 o 3 años más de vida. Muy grato y elegante paso de boca. Es un vino muy largo. Me da una permanencia de 3,00 minutos.
Vino que tomé la última vez hace 5 años y no me hizo gracia, pero el tiempo transcurrido le ha venido fenomenal.
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