En verano esto hay que beberlo de a poquitos y recién salido de la nevera, porque en cuanto sube a los 25º o más de temperatura ambiente las notas alcohólicas en boca dificultan apreciar todo lo bueno que tiene. Es más para invierno, la verdad.
La nariz es apabullante. En la nota anterior no destaqué los torrefactos y los cacaos, pero es que tiene de todo. Un lujo.
Y en boca, a 18º, es una gozada: redondo y potente (el tanino todavía está vivo) y largo.
Claramente estilo Troplong pre-2016. Habrá que esperar para saber cómo es eso del “nuevo estilo” de Aymeric de Gironde. Pero lo que está claro es que en el viñedo tiene una materia prima espectacular.
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