Lo enfrentamos a un Viña Tondonia rosado 2010, muy diferentes, son dos estilos opuestos de rosados, el Simone mantiene los primarios, mientras el Tondonia los terciarios son más evidentes. Cual mejor ?? Para gustos colores.
El Simone 2016 está en un gran momento, todavía la fruta tiene mucho protagonismo y la acidez está muy viva, cítricos de piel de naranja, con marcado carácter mineral con sensaciones de tiza, especiados y floral. La fruta nos lleva a la fruta roja pero nada que ver con los rosados de piruleta y chicle.
Tiene cuerpo, más que un rosado habitual, a ciegas podríamos tener problemas para saber que es un rosado. Una pasada de vino. Quien dijo que los rosados tienen poca vida. ??
Si, es difícil comparar dos rosados tan diferentes y decir me quedo con uno, los dos saben defenderse muy bien.
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