Lo catamos a ciegas y ni por casualidad lo pusimos en su zona, la mayoría nos desplazamos al Priorato sin dudarlo y a un vino elaborado con cariñena, supongo que la rusticidad y la mineralidad nos traicionaron.
Es un vino que a pesar de su poderío es muy agradable, supongo que tiene algo que ver el toque dulzón y sabroso, ligeramente sobremadurado. Necesita aireación para expresarse y estar en su punto.
Tiene un punto floral y herbáceo, con la fruta y la crianza bien puestas, algo de hierbas aromáticas, es muy vivo y mineral. Difícil de comer a ciegas pero muy disfrutable.
Color cereza bastante oscuro, casi picota, con borde granate.
Aromas de buena/muy buena intensidad a frutos rojos y negros con mucha madurez, leves toques de sobremaduración, que no molestan en absoluto, especias dulces, finos tostados, leves toques florales y minerales. Bastante bien la nariz.
En boca es sabroso y al mismo tiempo algo corpóreo, el paso bastante agradable y complejo, los taninos vivos, la acidez presente pero sin molestar, el retronasal muy bien, con muchos de los aromas de la nariz, y el final bastante largo y con buena persistencia.
Un buen vino, sin ninguna duda, que mejorará con el tiempo en botella, aún hay que "darle" mucha aireación para que se beba correctamente.
Susana Esteban es una de las maestras del vino de Portugal, todo lo que hace, lo realiza con cariño y con buena sapiencia.
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