Lo caté mano a mano con un Valtarreña y con varios amigos. Ambos del 2015. Ambos vinazos que a todos parecieron de lo mejor que se puede beber en España.
El TSM tardó bastante más en abrirse que el Valtarreña (de este último he tenido la suerte de tomar ya unas cuantas y reacciona siempre muy rápido). Más elegante, quizá, y más redondo. Complejo y persistente.
Una delicia pero, en mi opinión, cuesta justificar la prima de precio respecto de su hermano.
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