Cereza de capa alta y ribete granate teja. Magnifica nariz terciaria con aromas de sangre, matices ferruginosos, cueros recién curtidos, esparto, casquería, tinta china, mercurio crome, ceniza de puro, caza de pelo y aromas de frutillos silvestres medio en sazón y medio en confitura. Conforme se airea en el decantador el vino adquiere más intensidad, aunque aún todo está muy condicionado por el “ corto “ tiempo que lleva en botella. En boca es equilibrado y con cierto estilo espartano y arisco en el sentido más noble de la palabra ya que se queda en elegante en el paso de boca gracias a una estupenda acidez, algo fluido y con sabores de fruta roja en sazón en el posguto. Retronasal mineral -metálica, muy fina y equilibrada, donde asoman tímidamente los aromas terciarios y especiados. Este vino seguirá vivo dentro de 40 ó 50 años, si Dios no me da vida para comprobarlo, lo cual es probable y posible pero no deseable, ojalá alguien que lea esta cata lo pueda corroborar. Para mí es un vino que ejemplariza el concepto más genuinamente de vino “ español “ atemporal. Con la aireación salen aromas de fresas y frambuesas espolvoreadas en azúcar glas lo que nos hace un guiño femenino desde el punto de vista sensorial. Una acorazado del tiempo envuelto en una débil e insignificante botellita mágnum de cristal, más temo por ello que por lo que lleva dentro.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.