Buen cabernet de una histórica bodega en la Patagonia argentina.
Color cereza oscuro, casi opaco, con borde tirando al rojo ladrillo. Lágrima abundante y "cabezona", ligeramente teñida.
Aroma de frutos negros frescos con ligeros tostados (imagino que hace unos años los tostados eran mas notables), notas avainilladas, un final ligeramente balsámico.
En boca iniciamos con un tanino muy suave y pulido, muy elegante. Buena frutalidad, fruta fresca que aún llena la boca. Excelente acidez y un final secante pero agradable. Aunque la bodega sugiere una guarda de 7 años, el vino aún se bebe bien pero no le daría mas tiempo.
Ha ido bien con la típica arrachera de mi país (corte muy popular en mi país, parecido a la entraña argentina). La acidez complementa bien la grasa del corte.
El la Patagonia tienen un terroir distinto al mendocino, que es mas popular. Aqui hay un subsuelo algo parecido al de Burdeos. Aunque no son vinos que evolucionan por tantos años, poseen de un frescor y acidezs que los hace muy agradables tomados a un mediano plazo. Son Cabernets distintos al californiano, al chileno, al mendocino o al francés. Este s un cabernet Patagónico, con su personalidad propia, y elaborado por uno de los precusores de la zona.
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