Color amarillo dorado con finas lágrimas.
Es de un rico y profundo aroma, que se significa y le da credibilidad. Muestra un aire distinto entre lo natural y lo elegante. Se aprecia la evolución y como el vino ha adquirido notas más complejas y maduras de una fruta blanca, ciruela junto con flores, jengibre y pulpas de cítricos secas. Es intenso y claro, algo misterioso por los referentes que envía, el varietal no se asemeja a los conocidos, aunque tenga que emplear ejemplos parecidos. Con longitud e intensidad, se siente el terruño, lías, crianza sin madera, madurez y frescura.
Escuchando el tema Café de Flore en la versión de Doctor Rockit, entras en bucle y no sales nunca del placer de continuar, una y otra vez más...
En boca tiene tacto y peso, lo palpas y lo saboreas con elegancia y finura a la par de ese sentido distinto y único. Se siente la arcilla, la fruta madura, las flores y algo de miel, los cítricos y la madurez fresca, la evolución y transformación. Grande y limpio, de los pocos vinos de Georgia que además de impresionarme me ha dejado el paladar limpio e intenso, largo y profundo.
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