Referido a la añada 2021 (disculpas)
VISTA: Rojo picota, de capa media y con el ribete ancho difuminado hacia tonos rosa palo. Limpio y brillante. Lagrima abundante, densa, gruesa y de caída lenta que apenas tinta la copa.
NARIZ: De intensidad media, fina, sutil y delicada. Tiene buena definición pero se queda corta de persistencia. Aún así me ha parecido lo mejor. Contiene aromas de frutos rojos silvestres, acompañados de flores violetas y con rápida evolución hacia especias dulces, canela y rosas secas. También se aprecia un rastro de mineralidad, notas de cemento, monte bajo y laurel, que por momentos roban protagonismo a la fruta. Sugiere frescura y ligereza.
BOCA: Confirma lo percibido en nariz, en cuanto a la finura, sutileza y ligereza. Propone un recorrido largo y de persistencia media, fresco y fluido, marcado por una interesante combinación de acidez, mineralidad y carbónico, que lo van haciendo crecer hasta colmar la boca. No es que te levante de la silla pero tiene cierta presencia. Los taninos, otrora seguramente afilados, ahora se muestran fundentes y pulidos, contribuyendo a generar esa sensación de ligereza, quizá en exceso. Aparece la misma fruta junto al laurel, que al igual que en nariz, reclama el protagonismo. Postgusto de intensidad media y persistencia algo justa, en el que se prolonga un ligero amargor.
Cuestiones como las micro parcelas, producciones limitadas, la expresión del paisaje o del terroir, venden y elevan el precio, pero luego el vino tiene que marcar la diferencia, demostrar personalidad diferenciada y convencer. Y este Les Tosses 2021 en mi caso no lo ha conseguido. Es un buen vino y lo he disfrutado, pero bajo mi humilde opinión, le faltan las cualidades para considerarlo un grande, y por lo tanto, le sobra precio.
2 h. decantado. Buena presentación de la botella. Clásica y elegante.
Visual: picota oscuro. Ribeete granate/rosaceo. Capa 1/2-1/2-alta. Limpio y brillante. Abundante llágrima.
Olfativa: Intensidad media +. Abundante frutos rojos (frambuesa, frutillos bosque). Ciruela, todo ello bajo un, a mi juicio, aroma medicinal de fondo que se apodera de lo anterior cuando se agita bien la copa. Flores rojas. Licoroso. Especias dulces. Pizarra. Finas maderas. Chocolate. Leves notas láccteas.
Gustativa: Un vino goloso en el que la nota medicinal antes citada no desaparece. Un vino de cierto peso, que no apabulla, pero con un cierto nervio y muy buena acidez. Licoroso. Borgoñón. Elegante, pero algo escaso de punch.
Un vino que, lamentable, sigue sin convencerme. Con finura, sí- Con clase, también. Pero no es lo que me gusta, o lo que he encontrado en esa gran uva -posiblemente la más grande del priorato- que es la cariñena. Podría decir que es lo mismo que me pasa -ya en el Montsant- con el Spectacle, otro que no acabo de entender.
Y son 170 euros del ala. Para eso, me quedo con el Manyes.
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