Luc Percher es un bicho raro que produce un blanco monovarietal, criado bajo velo de flor durante siete años, y un tinto de ensamblaje con uvas casi desconocidas : gamay noir, bouze, chaudenay, fréaux. Sin embargo, elabora una gama clásica de vinos que tienen derecho a la AOC. Cheverny, como este " L'Épicourchois ", aunque la uva orbois sea una verdadera rareza.
Lo que llama la atención, es su color amarillo dorado, levemente brillante, muy similar al de una sidra de granja seca, aunque conta apenas seis años. Despide fragancias inusuales : piña Victoria, mango peruano, ciruela de Ente, cera de abeja e infusión de menta, una mezcla irresistible. En boca, encontramos una pequeña parte de lo que percibe la nariz, pero cada matiz parece ampliado : distinguimos notas de zumo de ananás con su corteza, de prunas con hueso, y algo agridulce. Hay mucha fruta, mucha densidad, mucha frescura. De firme estructura y gran persistencia, compensa su acidez mediana por un amargor marcado : se entiende a las mil maravillas con la cocina del chef.
A ciegas, sería casi imposible adivinar de dónde viene semejante vino : a causa de las levaduras seleccionadas, la sauvignon huele a hinojo, a boj y sabe sobre todo a grosella negra : de tanto catar blancos del Loira de mala calidad, tenemos ideas preconcebidas. Un 50% de orbois, variedad muy escasa, en el ensamblaje puede también distorsionar nuestras percepciones organolépticas. Demos gracias a Luc Percher, viñatero inconformista, en perpetua búsqueda de la singularidad. ( PVP : 11 € )
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