Un vino mexicano que me encontré en Rotterdam y del que jamás supe nada en México. Nariz un tanto exótica, con algún toque floral pero con cierto carácter "artificial" (lacas) en segundo plano. En boca no trae nada, salvo sabores terrosos sin ningún atractivo y acidez sin ton ni son. Por basuras como ésta en los mercados de exportación, luego cree que la gente que México no produce excelentes caldos.
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