Color granate, purpura de capa media-baja, límpido y brillante, finas y delicadas lágrimas.
Le damos tiempo y aire, para mostrarnos un vino con profundidad e intensidad aromática. Aire vegetal y algo salvaje, recuerda al ajenjo y a la genciana, se va al vermut por un momento. Le da un grato frescor se entremezcla entre la fruta madura y la mermelada de frambuesa y de cereza, endrinas y pimienta. Fondo tostado, carbón y grafito.
Boca fresca, es rico y sabroso, tierno, suave, delicado, medicinal, mineral, terruño, viña, elaboración todo fluye y emociona, llena la boca de sentido y sensibilidad. Acidez tapada es cariñosa y trabajadora, vertebra todo el potencial del vino, al igual que el tanino, bondadoso y paladeante, sereno y noble. Final de un tenue punto especiado, la crianza está tan integrada que conforman un solo ser.
Me relamo, escuchando mientras escribo las notas de la cata, con Christophe Cravero y su tema Tabadada junto a Jean Marie Ecay.
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