En otro momento de mi vida no habría valorado este engendro pero es que ya empiezo a estar harto de estos subproductos que salen al mercado haciéndose pasar por vino, pero que son venenosos. Bajo el pretexto de que la elaboración es “natural“, intentan vendernos que todo vale. A mí desde luego que no. Este Château de Berzé fue ayer un zumo de pegamento, acetona, alcohol y establo y ahora no es nada más que vinagre. Y no es por culpa de la botella. El corcho estaba en perfecto estado y el lacre también. Además el color es correcto, así que sin piedad.
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