Había probado este mismo vino en una cata hace un tiempo y no me dijo gran cosa. Creo, de hecho, que la botella, aunque no mostraba defectos, no estaba en condiciones. Me explico: Aquélla (abierta casi en el momento de la sesión), tenía un matiz mineral que lo tapaba todo y tampoco parecía pinot noir. La de hoy, sin embargo, descorchada el lunes, ha mostrado en todo momento su lugar de procedencia y 36 horas después la encontramos pletórica; salen hasta toques a cereza. Se trata de un tinto sabroso, vibrante, ácido, frutal y también salino que invita a beber y seguir bebiendo. Que en el fondo, de eso se trata.
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