Parece mentira lo que un vino te puede evocar. Cuando le conté al forero Jesús Gómez, el experto entre los expertos en la zona del Loira, que me estaba bebiendo este tinto y que me olía y sabía a mina de lápiz, después de contarme que la añada 2015 era magnífica, que estaban asesorados por los Foucault y que la subzona de Anjou en la que radicaba la bodega (Saint Cyr Le Bourg) era muy buena para la cabernet franc, va y me suelta que el suelo tiene grafito 😂😂😂. No sé si es pura magia o pura chiripa, pero así es. Aparte de eso y ya no voy a diferenciar entre nariz y boca, detectamos flores salvajes, fruta roja y negra (licorosa al calentarse), endrinas, sangre, metales, mucha pimienta, también pimiento, especias campestres, tanino, acidez, cero madera y muy poco alcohol. Un tinto de auténtico disfrute. Si ya no podemos beber Rougeard, al menos bebamos otros que sigan su estela.
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