Cada vez sorprenden más los vinos blancos del Priorat para bien, en este caso Josep Grau elabora un vino que él mismo define como fuera de las modas de gurús. Un Vi de Vila de Gratallops.
Frescura y sedosidad, con una acidez cítrica brillante, quizás en estos momentos (acaba de salir al mercado) la crianza coge un protagonismo que en unos meses decaerá, el tiempo en botella lo acabara de pulir.
Mucha fruta recordando el albaricoque y el melón, vainillas y mantequillas, ligeros especiados, toque floral y herbáceo y la salinidad y la mineralidad que no falten.
Un muy buen vino que la paciencia le ayudará a crecer. Como curiosidad y rareza el 10% de trepat blanca que no creo que uva de esta variedad en la zona.
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