Un vino al que le llevo siguiendo la pista unos cuantos años pero que nunca me acuerdo de que lo he probado antes. Lo más importante con este 2020 es que a día de hoy, 24 horas más tarde de haberlo abierto, tiene en nariz un tremendo toque a regaliz y piruleta, y ya ni siquiera recuerdo a lo que olía ayer. La boca es estupenda, es fresca, primaria, ácida y campestre. Las sensaciones que se quedan con cada trago son estupendas. Nulo efecto alcohólico o maderoso. Buen tanino. El final es perfumado y tiene una duración sorprendente. Una gran compra.
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