No había oído nunca hablar de la Bodega Negro González y mucho menos de este Dharma de Negón. Pero un distribuidor en quien tengo confianza me lo recomendó encarecidamente y compré esta botella, que no recuerdo cuánto me costó pero sí que ya entonces no era barata.
Por viajes y cambios de vida la botella quedó en el olvido y me la reencuentro hoy después de cinco o seis años y la abro sin pensarlo más.
Es una bomba en todos los sentidos. Muy aromático y complejo, con fruta negra, tabaco, tostados, regaliz negro, especias (vainilla) y tremendamente floral.
En boca inicialmente entra demasiado tánico, aunque evoluciona positivamente en copa y se va redondeando. Eso sí, en cuanto sube lo más mínimo de la temperatura de servicio recomendada (16-18) sus 16 grados se notan.
Muy buena acidez que junto con el tanino me hace pensar que hubiese debido dejarlo “olvidado” otros cinco años para realmente poder apreciar todas sus bondades, que las tiene. Un buen vino pero hoy por hoy demasiado…excesivo, valga la redundancia.
Lo malo es que no tengo otra botella para olvidar y volver a encontrar más adelante. Y a 80 euros también el precio me parece excesivo.
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