Syrah, mourvedre, tempranillo, sangiovese y merlot. O lo que es lo mismo, Francia, Italia y España. Un 2016 de tapón de rosca (cierre del que cada vez soy más fan) que compré allá por 2019, cuando estuve en Sudáfrica y que se encuentra en un estado de forma envidiable. Un tinto sencillo; tal y como lo describe nuestro querido Brice, el passetoutgrain de la bodega, de unos 12€ al cambio y que vale mucho más de lo que cuesta. Fruta roja y negra, especias, balsámicos, ahumados, sangre y toques salinos. En boca continúa terso y no muestra ni la más mínima huella de cansancio. Buena acidez y frescura. Muy poca madera. Delicioso.
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