Es el tema del sabor a pólvora el que me despistó mucho hace cinco o seis años y me hizo pensar que El Ciruelo de las Suertes del Marqués estaba estropeado. Hoy día creo que mi paladar ha evolucionado (hasta los peores aprenden si se le pone interés a la cosa) y creo que me podría gustar este tipo de vinos canarios. Pero he empezado por comprar el Palo Blanco de Envínate porque pienso que ese carácter volcánico le cuadra más a los blancos. Luego pasaré a volver a probar alguno de los tintos buenos, como el Migán, a ver qué tal.