Llevo enamorado de los vinos de Antony Terryn desde hace tiempo pero esta es la primera oportunidad que he tenido de catar su “buque-insignia” La Cuesta de las Musas. Y encima con la suerte de ser su primera cosecha de este vino, la de 2012!
A medida que se va subiendo en el escalafón de los vinos de Dominio del Bendito (El Buen Rollo, El Primer Paso, Las Sabias) la rusticidad típica de Toro va cediendo paso a la elegancia y el equilibrio. Esto es ya patente en Titán del Bendito y ayer lo experimenté a tope con La Cuesta de las Musas. Habrá quien diga que con esto se pierde tipicidad, pero a mí me convence la elegancia que se gana.
Este 2012 es un vino austero, sin exuberancias, todo equilibrio. Tarda en abrirse en nariz pero pronto destila fruta negra madura, especias, balsámicos y tostados. Me da también ese olor terroso, mineral, como a ladrillo machacado que he encontrado en algún Priorato (Mas d’en Caçador).
En boca entra potente y denso pero bien balanceado. Hay que volver a mirar la etiqueta para creerse los 16 grados de alcohol (aunque al final de la cata, con la temperatura ya subida por encima de lo adecuado empieza a notarse algo; estos vinos hay que tomarlos a la temperatura correcta!). Alcohol, tanino y roble en buen equilibrio. Sedoso y largo. Pura elegancia.
Como digo: un Toro de Burdeos.
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