Muchísimas ganas de probar este Phinca Lali por primera vez. Vino de escasa producción, esta es la botella número 26 de tan solo 1.302 producidas en esta añada 2018. El nombre del vino es un homenaje a la madre de David Sampedro que así se llama. Viñedos de 113 años, ahí es nada. Abrimos la botella, esperamos hora y media y procedemos con su valoración a 17°C. Corcho muy largo, compacto y tintado entre 5 mms y 1 cm desde su base.
VISUAL: Precioso color rojo picota de capa alta con un estrecho ribete en tonalidades cardenalicias, brillante y luminoso. Su lágrima es abundante, esbelta, rápida y ligeramente tintada. ¡¡Colorazo!! (96).
OLFATIVA: Imponente el pelotazo de fruta acompotada de entrada, aderezado con recuerdos de fruta escarchada y orejones. Agitamos y aparecen especiados de canela, vainilla y pimienta negra, junto con matices terciarios de flor marchita y cuero curtido. Al rato encontramos perfumes balsámicos de guindas en licor, de regaliz y de eucalipto mentolado. También hay herbáceos de montebajo, a tomillo y romero, y finalmente los aportes de la crianza, mucha madera, roble marcado, de intensidad alta (95).
GUSTATIVA: No nos defrauda en absoluto, opulento, fresco y potente. De entrada hay sensaciones de fruta negra fresca (arándanos) y enseguida se torna licoroso, con una alta acidez, corpulento y de tacto aterciopelado. Tanino bastante dulcificado aunque tras cada sorbo va creciendo en intensidad, fabuloso. Amable y elegante, ¡qué vinazo!. Aromas retronasales de flor marchita con un post-gusto inicialmente frutoso que da paso a una variopinta pátina terciaria: cacao, caja de puros, cuero curtido y unos deliciosos tostaditos, muy elegantes. Puro equilibrio fruta-madera, de lo mejorcito probado últimamente. Gran homenaje a la abuela Lali. Todo armonía, te hace sonreír a cada sorbo, qué rico. La persistencia es de más de cuatro minutos. Para disfrutarlo con calma, qué gran trabajo de David Sampedro (96).
La RCP pese a costarnos 48 euros me parece buena. Creo que los vale.
MARIDAJE: Lo estrenamos con unas habitas con jamón. Otro día acompañó un tremendo Porterhouse steak al tomillo con all-i-oli, y nos lo terminamos con nuestro surtido de queso curado de oveja, embutidos y jamón ibéricos. Destacar el maridaje con la espectacular pieza de res. Sabores cárnicos y herbáceos en absoluta sintonía con la frutosidad y los apuntes terciarios de nuestro maravilloso vinazo. Inolvidable.
VIDEOCATA: https://youtu.be/1s7na5RESu8
Salud-os!!
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.