Las uvas utilizadas para elaborar este vino tienen la curiosidad de que el 49% están en Napa y el 41% en Sonoma.
Catado a ciegas me fui sin pensarlo a Burdeos, es un vino poderoso ( como eran los antiguos Burdeos), destacan en principio los aromas terciarios, pero una vez que se airea la fruta negra coge protagonismo, ciruela, grosella. Cada vez que dejas airear el vino te dice algo diferente, vuelven los aromas de la crianza con sensaciones de cacao y regaliz...
En boca es equilibrio, está en un gran momento que tiene la pinta que todavía le queda cuerda para tiempo. Tiene cuerpo y potencia y a la vez su entrada en boca es fácil, taninos pulidos y sabrosos, final largo y elegante, muy buen vino.
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