Desde luego estamos ante un vino disfrutón, hedonista. Muy frutal en nariz (cítricos, manzana, melocotón), especias, minerales y tostados de la crianza.
En boca es muy goloso, con buena acidez y con un amargor sutil que me parece delicioso. Ese carácter goloso me recuerda a los Chardonnay de California extraídos y sabrosos.
Lo maridamos con una paella que preparó muy amablemente mi cuñado. Ganador por goleada: Blas Muñoz 3 - Paella 0. ;)
No es la primera vez que sorprendo a mis invitados o compañeros de cena con este vino. Y siempre sorprende la RCP.
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