Es un vino muy curioso. Elaborado con uva moschofiliero, que por lo que veo es una variedad griega de piel grisácea de la familia de los moscateles. El copa denota que no se trata de una uva blanca al uso, tiene el típico color quebrado característico de los blanc de noir. En cata aparecen enseguida las las notas terpénicas y florales de las variedades amoscateladas, que son las que dominan sobre todas las demás. Es fresco y seco, con cierto cuerpo. No es un vino muy largo. Cumple abundantemente con lo que se espera de un vino de su precio, muy recomendable.
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